La realeza británica habría tenido otro miembro afrodescendiente: la historia de la reina Charlotte

La entrevista a Meghan Markle y el príncipe Harry puso el debate en torno a un supuesto racismo en la familia real británica, y es que los duques de Sussex aseguraron que un integrante de la realeza había manifestado su preocupación por el tono de la piel que tendría el hijo de ambos.

Desde entonces el debate no se ha detenido y tanto la reina Isabel II como el príncipe William debieron referirse al tema. En un comunicado, la monarca afirmó que las acusaciones son preocupantes, mientras que su nieto sentenció que “no son una familia racista”.

Pero más allá de la actual polémica, lo cierto es que Meghan no sería la primera integrante afrodescendiente de la familia real británica. En el siglo XVIII, el trono habría estado ocupado nada menos que por una “reina mulata”, como ha sido descrita por algunos historiadores.

Hablamos de Charlotte de Mecklenburg-Strelitz, esposa del rey George III, con quien se casó en 1761 y con quien tuvo 15 hijos.

Según aseguró en 1996 el historiador Mario de Valdes y Cocom, la reina consorte sería directamente descendiente de una rama de negra de la familia real portuguesa y pariente de Margarita de Castro e Souza, una noble portuguesa del siglo XV, cuya ascendencia viene del rey Alfonso III (siglo XIII) y su amante Madragana, proveniente de África.

Su teoría también se basa en los retratos existentes de la Reina, especialmente en las obras del pintor Allan Ramsay (1713-1784), donde se visibilizan rasgos étnicos evidentes. Estos cuadros hicieron historia y fueron plasmados en el libro “African Impact: Historical Cross Reference”, donde el investigador Joseph Johnson le dedica un capítulo a Charlotte.

Según consigna el diario español El País, otra de las pruebas que afirmaría esta teoría, es que el médico real de la época habría utilizado el término “mulata” al describirla, además de comentarios del primer ministro de la época, quien escribió que la nariz de la monarca era “demasiado ancha y sus labios, demasiado gruesos”.

No obstante, no se ha podido probar nada hasta el momento.

Su legado

Pero más allá de su raza, lo que sí se sabe es que la Reina nació en Mirow, en 1744, en lo que fue el Sacro Imperio Romano Germánico. Apasionada por las artes, estudió música con Johann Christian Bach y fue cercana a Wolfgang Amadeus Mozart; además era aficionada a la botánica y ayudó a rehacer los jardines del Palacio de Buckingham.

Charlotte fue una de las consortes más duraderas en el trono británico, reinando por 57 años y 70 días. Este tiempo fue batido actualmente por el príncipe Felipe, marido de la reina Isabel II, quien permanece en su puesto desde 1947.

Actualmente en Estados Unidos existe la ciudad de Charlotte, en Carolina del Norte, bautizada así en honor a la Reina. “Creemos que la reina nos habla en muchos niveles”, explicó a The Guardian Cheryl Palmer, directora de educación del museo Mint. “Como mujer, inmigrante, persona que pudo haber tenido antepasados africanos, botánica, reina que se opuso a la esclavitud, habla a los estadounidenses, especialmente en una ciudad del sur como Charlotte que está tratando de redefinirse”, añadió.

Pero mientras hoy su historia suena interesante, en su época no lo fue tanto. Charles Dickens, por ejemplo, escribió en su libro A Tale of Two Cities que “había un rey de gran mandíbula y una reina de rostro sencillo en el trono de Inglaterra”.

Por su parte, el historiador John H. Plumb la describió como “sencilla e indeseable”, mientras que su médico, el barón Christian Friedrich Stockmar, aseguró que como anciana era “pequeña y torcida, con una verdadera cara de mulata”.

La figura de Charlotte inspiró hoy el personaje de una reina afrodescendiente en la serie de Netflix, Bridgerton. (BioBio Chile)

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