En el ambiente artístico, solemos caer en un estado de “excusitis” en el cual explicamos de la manera más lógica posible por qué no se puede salir adelante con una actividad como la nuestra en las condiciones en las que estamos o nos tocó nacer. Pues bien, quiero contarles que, preparando un tema para una de mis clases de arte, revisé algunos ejemplos de personas que, contra toda posibilidad, lograron elevarse por sobre situaciones impensables y sobresalieron en sus ocupaciones.
El primer ejemplo es el del héroe de la segunda guerra mundial Douglas Bader, que habiendo sido amputadas sus dos piernas, logró pilotear y derribar a decenas de sus enemigos en el conflicto armado de su país; llego a tener tanta fama que aun sus adversarios querían conocerle. Hay una anécdota interesantísima al respecto: el tuvo que lanzarse en paracaídas en terreno hostil y en el percance perdió una de sus prótesis, sus enemigos, en prueba de respeto y admiración, solicitaron a la fuerza aérea del país de origen de este piloto, que le enviaran una nueva prótesis, y como un hecho insólito, dieron permiso a un avión del bando contrario, para que entrara en su cielo para tan inusual entrega, le llamaron “operación pierna”. Se dice que el hecho que no tuviera sus extremidades inferiores, posiblemente le ayudó a sus hazañas, y en más de una ocasión le salvó la vida. Resulta que la irrigación sanguínea en él, se hizo más corta, por lo cual podía maniobrar mejor su avión sin perder por algunos momentos la visión o pasar por un momento de aturdimiento por la falta de oxígeno en el cerebro… ¿Quién lo diría? Su desventaja se convirtió en su ventaja.
El otro caso que revisé fue el de Helen Keller, una mujer que, a los 19 meses de edad, percibió una enfermedad que la dejó ciega, sorda y por consecuencia, muda también, siendo apenas una bebé. Con la ayuda de una institutriz y por un carácter en extremo fuerte y decidido, ella llegó a graduarse de la Universidad con honores, ser una escritora exitosa, oradora a nivel mundial (pues aprendió a hablar) e incluso, ser la inspiración para películas y obras teatrales que fueron galardonadas con los más grandes reconocimientos para las artes escénicas. Les reto por un momento a cerrar los ojos, taparse los oídos e imaginar que no pueden emitir palabras… piensen… ese era su mundo. Es increíble como ella pudo lidiar con todo esto y sobresalir como lo hizo.
El tercer caso es el de Nick Vujicic, un hombre de Australia que nació sin brazos y sin piernas; apenas, y a manera de apéndice, cuenta con un pequeño pie con un par de dedos. El expresa como muchas veces quiso suicidarse, pues fue objeto de burlas y acoso en su edad temprana por parte de compañeros de escuela. Pero no les haré la historia muy larga: el logró graduarse de la universidad, es completamente independiente, se vale por si mismo para todos sus asuntos, es conferencista de fama internacional, ha visitado más de sesenta países con un mensaje de esperanza y, literalmente, millones de personas lo han escuchado y saben de su testimonio de vida. También es un autor de libros motivacionales con récords de ventas, sus obras son traducidas a mas de treinta idiomas. Hoy en día está casado y tiene cuatro hijos.
Cuando yo leo acerca de estas historias de superación y veo mis “dificultades” de verdad que siento vergüenza.
Para finalizar, supe de un ministro cristiano que padece de una condición que ataca su sistema nervioso: camina y habla con una gran dificultad; pero cada vez que sube a un escenario su presentación es la misma: dice hola, da su nombre, hace una pausa y pregunta: ¿Cuál es tu excusa?