Saber elegir

Por: Rodolfo Guillermo Pagán Rodezno*
Abogado y Notario Máster en Derecho Empresarial

Dentro de pocos días se realizarán en el país, las elecciones primarias de los 3 partidos políticos mayoritarios, en las que se elegirán los candidatos a la Presidencia de la República, candidatos a diputados del Congreso Nacional y candidatos a las alcaldías municipales, previo a las elecciones generales del mes de noviembre de este mismo año.

Sin duda alguna que se trata de unas elecciones primarias muy importantes, debido al momento histórico que vive el país, seriamente afectado por la pandemia de la COVID-19 y por los efectos de las tormentas tropicales del año anterior, especialmente en el tema de la salud y la economía, con miles de personas muertas y afectadas, infraestructura dañada, cierre de empresas, pérdida de empleos, aumento de la pobreza y la miseria, casos de corrupción, lo que se agrega a los innumerables problemas que se vienen arrastrando y lamentablemente un gobierno absolutamente incapaz de hacerle frente a la realidad.

Debido a lo anterior, hoy más que nunca Honduras requiere del esfuerzo de todos los sectores y la participación de sus mejores mujeres y hombres, bajo el liderazgo y la conducción de gobernantes capaces, honestos, preparados, y así, aunque parezca casi utópico, iniciar la reconstrucción y el despegue del país, sino será otra oportunidad que se desaprovecha para enmendar el rumbo, mientras el panorama es cada vez más incierto.

En ese contexto, se trata de unas elecciones atípicas, diferentes hasta en la forma de hacer campaña, en las que el electorado está cada vez más decepcionado de los políticos y de las promesas que se repiten mecánicamente cada 4 años, pero que en la realidad nunca se implementan, mientras las condiciones de vida de la inmensa mayoría cada vez son más precarias, lo que aunado a lo ocurrido en noviembre del año 2017 con las elecciones más cuestionadas de la historia del país, hacen que recuperar la confianza de los electores se antoje muy complicado, por lo que los órganos electorales deberán adoptar todas las medidas necesarias para garantizar la más amplia participación, así como para que en realidad se respete la voluntad de la mayoría.

Sin duda que se trata de una oportunidad para que la población mediante su voto, pueda hacer valer su derecho a elegir, dejando de lado tradicionalismos, romanticismos o costumbres, por lo que hay que saber elegir, teniendo presente los precandidatos con las mejores hojas de vida y que hayan realizado propuestas reales, viables, para atender al menos los principales problemas del país, expresando claramente la manera en la que se realizaría cada acción, así como la forma de obtener los recursos necesarios.

Además, se deberá tener muy presente para no votar por los precandidatos que han estado en el poder por muchos años y poco o nada han hecho, más que por ellos mismos, sus familiares o sus amigos; los que están viculados con actos de corrupción; los vinculados con la delincuencia común, el narcotráfico o el crimen organizado; los que en el Congreso Nacional votaron a favor de la salida de la MACCIH y del nuevo Código Penal, fomentando así la corrupción y la impunidad; los que durante la pandemia estuvieron escondidos, pero durante la campaña hasta bailan “punta” para conseguir votos; los que pretenden ser la “reencarnación” de Mandela, pero que incumplen sus obligaciones personales y empresariales; los que son expertos en las redes sociales, pero durante la crisis de la pandemia y las tormentas tropicales no regalaron ni siquiera una bolsa de frijoles. Para todos ellos el voto de castigo debe ser implacable; recientemente El Salvador mostró el camino a seguir.

Que Dios guarde a Honduras.

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