Una novela sin fin

Deseos extraterrestres de Año Nuevo

Por: Otto Martín Wolf

Recuerdo que hace como cuatro presidentes, el gobierno firmó un contrato con las Naciones Unidas para que una de sus ramas fuera la encargada de comprar las medicinas para el servicio de salud pública.

Por qué se firmó ese acuerdo?

Sencillamente porque se sabía que el sector salud, particularmente en la compra de medicinas, era un lugar de sobreprecios, comisiones ilegales y capitales rápidos.

Las cosas aparentemente funcionaron bien, ya que durante todo ese gobierno no se produjo ningún escándalo mayor en el sector salud, excepto la usual carencia de algunos medicamentos, pero nada notable, creímos que ahí terminaría la novela.

Cierto que muchas medicinas se vencieron en las bodegas, más por descuido y negligencia, pero no hubo sobreprecios o compras de emergencia sin una adecuada supervisión, etc.

Parecía que el albañal de la corrupción en salud se había finalmente higienizado, y sellado.

Optimista y soñador yo, como siempre.

Después de ese gobierno las cosas volvieron a ensuciar la cloaca, un escándalito por aquí, otro por allá, unas pastillas de harina por acullá, se iniciaba un nuevo capítulo en la novela.

Pero, como sucede con las buenas novelas, de vez en cuando surge algo espectacular, una manera de captar más auditorio, solo que en este caso eso es lo menos que hubieran deseado los protagonistas…

El Seguro Social fue saqueado, se estima que más de 7 mil millones de lempiras volaron, se hicieron humo o se convirtieron en capital privado de los administradores y sus cómplices.

Unos están disfrutando de prisión dorada con protección militar en uno de los batallones y otros fueron exonerados de una manera no muy clara. Siempre me he preguntado por qué no van a una cárcel común, como corresponde a los delincuentes, pero eso es otra historia.

Una eterna comisión interventora quizá ha evitado que continúe el saqueo, pero no ha logrado que el IHSS disponga de todas las medicinas e insumos que sus abonados necesitan.

Si ya se detuvo el robo, si finalmente los números están en negro, cómo sucede aún esto? Hay novelas de misterio.

Saltémonos unos cuantos capítulos y lleguemos a la pandemia con su espectacular especial “Los Hospitales Móviles y los Malnacidos”.

Con suficiente anticipación se denunció el sobreprecio, la falta de transparencia, el exceso de intermediarios, de nada sirvió. Siguieron adelante con la compra y el resultado -como era de esperarse- no fue sorpresa para nadie.

La pandemia se extendió, los contagios y muertos aumentaron, los hospitales no sirvieron, lo harán algún día?

Paradójicamente uno de los integrantes de la correspondiente Comisión Interventora, fue contagiado de COVID-19 y se dijo que iría a México en busca de una atención que no puede recibir ni en los hospitales móviles ni en el sistema sanitario nacional. Deseo sinceramente que recupere su salud en medio de ese inesperado “spin out”.

Y cuando creíamos que ya nada podía asombrarnos en la interminable novela, nos llega la sorpresa!

Honduras recibió una donación por parte de Israel de suficientes vacunas para 2,500 personas, qué bien!

Nadie lo anunció, nadie supo de la donación, fue una verdadera sorpresa para todos!

No importa lo que digan sobre lo caro que resultó ir a traerlas hasta el otro lado del planeta, en lugar de utilizar los sistemas de transporte normales (como hacen Costa Rica, Panamá y hasta Estados Unidos), eso solo es un “twist” del rollo sin fin.

Una “nueva temporada” de la novela se aproxima, conforme la pandemia aumenta y aún no se dispone de fecha cierta para recibir la vacuna que empiece a salvar las vidas de los otros nueve millones de hondureños que esperan…

La saga continúa.

ottomartinwolf.com
[email protected]