La venta de inmuebles y la sobreoferta de alquileres de locales para comercios y otras instalaciones, notablemente visibles en muchas esquinas y zonas de alta circulación en la capital, reflejan la crisis económica desatada desde que inició la pandemia de COVID-19, en el 2020.
Edificios, casas y bodegas desocupadas no solo representan una pérdida para sus propietarios, sino también para el Estado, que no podrá percibir ingresos por concepto de impuestos, informaron representantes de la Cámara de Comercio e Industria de Tegucigalpa (CCIT).
Según reportes de la Cámara Nacional de Bienes Raíces de Honduras (Canabirh), en el caso de los arrendadores, incluso han bajado los precios de alquiler hasta más del 50 por ciento, pero aun así, los clientes brillan por su ausencia.




