Armando Cerrato
Licenciado en Periodismo
El Partido Liberal de Honduras cumplió hace pocos días 130 años de existencia y de lucha por el poder, que en varias oportunidades ejerció con éxito y gran desarrollo social.
En esta oportunidad el festejo fue completamente atípico debido a las medidas restrictivas dictadas por el SINAGER.
A los festejos acudieron los tres que aspiran a ser candidatos a la Presidencia de la República: Luis Zelaya Medrano, Yani Rosenthal Hidalgo y Darío Banegas.
Los tres líderes tienen como misión principal la unificación y consolidación de las huestes coloradas dispersas por diferentes causas y militando en otras organizaciones políticas, pero siempre llevando en su corazón el sentimiento profundo por la bandera rojo, blanco, rojo gonfalón otrora victorioso.
El liberalismo sigue siendo, a pesar de las derrotas sufridas, el único que ha desarrollado el país en su infraestructura, derecho social y agrario, y su proyección futura se pinta del mismo modo.
Al Partido Liberal en el poder se deben carreteras hacia los cuatro puntos cardinales, una Ley de Reforma Agraria, el Código del Trabajo, la construcción hospitalaria del Materno Infantil y el gran hospital general que funciona adjunto, y también la autonomía de las Fuerzas Armadas, y en su última participación en el poder la eliminación del servicio militar obligatorio, sustituido por uno voluntario y educativo, y el fortalecimiento económico del erario nacional, la superación de una crisis energética que mantenía a oscuras durante varias horas a la mayoría de los hondureños.
No cabe duda que tras las elecciones primarias el ganador de las mismas tendrá por delante una tarea inconmensurable de reconstrucción del país, casi destruido por dos tormentas tropicales, Eta e Iota que lo azotaron seguido, provocando inundaciones que a estas alturas aun mantienen comunidades enteras en carpas y a la orilla de las calles y bajo los puentes, además de muchas familias en albergues especiales y otras que haciendo de tripas corazones han logrado la limpieza y han vuelto a lo que fuera su vivienda, porque la mayoría de las casas que quedaron debajo del agua sufrieron daños estructurales importantes.
Esa tarea de reconstrucción tiene además de trabajo intensivo, con la reparación de cientos de kilómetros de carretera, la construcción de puentes, un enorme trabajo social y generación de empleo para miles de personas que literalmente quedaron en la calle, por lo que se hace urgente una construcción masiva de viviendas, aprovechando que el gobierno actual se ha comprometido a dar un bono para que la gente ajuste la prima y pueda adquirir una vivienda a precios módicos y un interés bajísimo del 5%.
No cabe duda que quien sea el escogido por el Partido Liberal en elecciones primarias a realizarse en marzo próximo, si llegará a alcanzar el poder, tiene ante sí una tarea extraordinaria y adquiere un compromiso enorme, sobre todo de transparencia en sus actuaciones, porque la gente ya está cansada de ver cómo los que llegan al poder se enriquecen sin importarles la solución de los problemas sociales que básicamente son de educación y salud, seguridad individual y colectiva, buena administración de la ley y la justicia y otros.
Si el Partido Liberal logra unirse volverá por sus fueros y se convertirá sin duda alguna en la entidad política más fuerte y más seria de la palestra nacional.
Si la unión liberal no se da, este partido estaría acudiendo a su principio del fin, hasta su desaparecimiento, diluyéndose su militancia en otros movimientos políticos que han emergido en esta contienda (8 partidos más).
Solo resta que Luis Zelaya, Yani Rosenthal, y Darío Banegas acepten al ganador de la contienda de marzo y le den su apoyo incondicional para que la unidad comience a fortalecer a un partido otrora muy poderoso y con una visión social y económica futurista.