Bicentenario de una nación en la encrucijada

Jorge Valladares Valladares
Abogado especialista en Derecho de Familia y Niñez

¿Será un buen presagio el hecho que este año coincide el Bicentenario como República Independiente y la celebración de elecciones en Honduras?
Depende, dirán algunos, ya que la nación no puede tener escenario más adverso, con una pandemia descontrolada, la afectación de la misma y otros factores en la economía y el desarrollo social, sumado a altos índices de corrupción y violencia en sus diversas manifestaciones. Difícil dirán.

Otros, más optimistas opinarán, es el momento de integración nacional, reconstruir todos los tejidos sociales y políticos, impulsar el desarrollo humano en base a los ideales de los fundadores de la nación: paz, libertad, desarrollo para todos e igualdad. O en términos de nación: libres, soberanos e independientes.
Para llegar a un consenso hay factores que a nuestro criterio impiden asumir de una vez un plan de nación. Por ejemplo y solo algunos, la intolerancia política ha hecho fracasar en el país varios intentos de consenso en términos de desarrollo, el último, incluso con veeduría internacional. Ganaron los caciques y feudos, que vienen desde la época de independencia, por cierto. Fracasó precisamente por la intolerancia. Otro es la notoria ausencia de visión de país, pululan los mesías y caciques políticos basados en inciertas e intangibles propuestas de desarrollo, hay discurso hueco de propuestas en casi todos los candidatos. Ofrecen espejos como en aquellos tiempos de la conquista. Falta de meritocracia en la asunción de cargos públicos, en mi criterio el más grave, porque explica muchos de nuestros desafíos actuales.

Refiriéndome a este último: candidaturas a diputados, ministros y otros cargos clave fundados en la popularidad en redes sociales y medios de comunicación, por no decir, el mundo de la farándula. Asumir cargos públicos por mero nepotismo, o en el peor de los casos, incompetencia en conocimientos y destrezas para asumir las grandes líneas de desarrollo de un país en un área específica. Abundan las citas recientemente.
Con este escenario, celebrar un Bicentenario de nación, nos obliga a priorizar el buen criterio ciudadano por un lado y la estrategia política de los candidatos, en comprometerse a llevar a los mejores hombres y mujeres a la conducción del país.

1821-2021 puede ser el ciclo del aprendizaje. Ojalá así fuera. Mirando al horizonte conociendo nuestra realidad nacional y sus desafíos de pobreza, violencia, migración, exclusión, y de ahí partir para dar un giro de timón de 180 grados. Honduras merece invertir en sus habitantes, en la ciencia, la cultura, la educación, la salud, el medio ambiente y en ese sentido priorizar sus escasos recursos. Quien desee seguir haciendo más de lo mismo, solo puede cosechar más de lo mismo.

Honduras en su Bicentenario, en la encrucijada, depende de tu buen criterio al elegir a tus autoridades, amable lector.