La contracción económica que atraviesa Honduras se puede apreciar en los miles de locales comerciales disponibles para alquilar en las principales ciudades donde el sector de la Micro, Pequeña y Mediana Empresas (Mipymes) atraviesa el peor momento.
En zonas populosas con alto tráfico comercial se dispone desde hace algunos meses de diversas instalaciones ofrecidas con contratos de arrendamiento, para aquellos emprendedores que puedan cubrir con los gastos de alquileres.
Sin embargo, cada semana la desocupación de instalaciones continua en aumento por falta de capacidad de pago. El centro capitalino, es uno de estos lugares donde cada semana se retira un negocio debido a la poca demanda de bienes o servicios y el ahogo que provocan la renta, los servicios públicos y los impuestos fiscales y municipales.
De acuerdo a la Cámara de Comercio e Industria de Tegucigalpa (CCIT), en el 2020 se registraron 5,096 empresas y en comparación con el 2019, hubo una caída del 32 por ciento con 7,551 registros.

EL AUGE DE LA ECONOMÍA INFORMAL
El director ejecutivo de la CCIT, Rafael Medina, explicó que, la baja significativa en el registro fue causada por el impacto de la pandemia, sin embargo, se debe de analizar el contexto que provocó el cierre de la economía.
Según el ejecutivo, el bajo registró se siente en el aumento del desempleo y la baja en el pago de impuestos, aunado al crecimiento de la economía informal con sus efectos negativos para la economía del país.
Con el cierre a partir de marzo pasado que se implementó para reducir los contagios de la COVID-19, miles de comercios, pequeños o medianos emprendimientos no sobrevivieron siete meses de confinamiento absoluto.
Pero a la par, se pudo ver un auge vertiginoso de la economía informal, los emprendedores salieron a las calles a ganarse la vida ofreciendo, en su mayoría, productos de bioseguridad.

Debido a que el proceso de reapertura se ha generado de forma paulatina, para prevenir una mayor saturación de atenciones en el sistema hospitalario, son muchos los sectores que resultaron severamente afectados por falta de ingresos, entre ellos, el turismo, con el cierre de hoteles, restaurantes, centros de entretenimiento, gimnasios, bares y restaurantes, entre otros.
Según reportes de la Cámara Nacional de Bienes Raíces de Honduras (Canabirh), en muchos casos los propietarios de los inmuebles o arrendadores, incluso, han bajado los precios de alquileres hasta 50 por ciento para asegurarse algún ingreso o por temor a quedarse con las manos vacías.
Al cierre del 2020, de acuerdo a los datos que maneja el Departamento Administrativo de Inquilinato (DAI), se reportaban más de dos mil denuncias de personas que fueron sacadas de su lugar de arrendamiento por falta de pago y en el tema de alquiler de locales comerciales, hubo, una disminución hasta por la mitad en comparación a datos previos a la pandemia de la COVID-19.

