Por: Nery Alexis Gaitán
La pandemia no es un juego. En estos momentos difíciles es cuando se deben mantener al extremo las medidas de bioseguridad. Cada día estamos perdiendo valiosas vidas humanas. El personal de primera línea, héroes día a día, está cansado de tanto trabajo; y, lo peor, también están muriendo.
La inconsciencia de la población es temeraria. No se cuidan y de paso no les importa contagiar a los demás. Esta conducta suicida ha incrementado la pandemia; el gobierno debe ser riguroso al exigir que se apliquen las medidas de bioseguridad y penalizar a los infractores, ya sean vendedores, comercios de todo tipo, etc.
Es urgente que el hondureño modifique su conducta y empiece a trabajar por el bien común. Solo de esa manera se podrá controlar el virus, salvaguardar a nuestros familiares y hacer que el país no colapse. Todos debemos participar activamente para construir un mejor país para las nuevas generaciones.
Todos debemos ser ejemplo de patriotismo y de servicio a los demás. Pero en especial todos aquellos que lideran conglomerados humanos, pastores, sacerdotes, dirigentes populares, ganaderos, banqueros y, sobre todo, los dirigentes de las agrupaciones políticas.
El bienestar del país y sus habitantes es la prioridad. Todos los esfuerzos deben ir encaminados hacia la reconstrucción nacional. Por ello, los que dirigen este país, deben estar involucrados totalmente en esta labor.
Los políticos juegan un papel determinante en la reconstrucción nacional. Deben modificar radicalmente su proceder a favor de las grandes mayorías. Sus nefastas actuaciones del pasado deben quedar en el olvido; pero no ante la ley que debe juzgarlos. El país precisa políticos de calidad comprometidos con el bienestar de los pobres, quienes son la mayoría.
Estamos como estamos por la corrupción galopante que ha dominado la vida pública casi desde siempre. Y no se trata de defender a nadie, corruptos hay en todos los partidos, quienes se han prestado a cometer inhumanos actos de latrocinio en contra del erario nacional.
Ser corrupto en Honduras nunca pasa de moda. El sistema se ha constituido para permitir que se hagan robos escandalosos a lo largo de los tiempos. La lista es extensa, en cada administración gubernamental ha estado presente el monstruo de la corrupción.
Si llegan a los cargos públicos los mismos de siempre, nada cambiará. Ya lo dijo Einstein con justa razón, si ponemos a la misma gente en los mismos cargos jamás habrán cambios. Y eso justamente pasa con nuestros políticos; siempre son los mismos, lo único que cambia levemente es el color de la bandera de su partido.
Pero el caudal de corrupción nunca se ha detenido. En los tiempos modernos los robos han sido alarmantes. Solo pondré dos ejemplos de los miles que hay: el robo del seguro social, por ahí andan libres y contentos la mayoría de los ladrones. Y los hospitales móviles, que todavía no han terminado de llegar, en una compra altamente cuestionada. Y el que los vendió, para variar, ahora quiere más de 37 millones por transporte. ¡Más descaro no es posible!
Para que el pueblo no continúe de cómplice debe exigirles honestidad a los políticos. No es posible que continúen robando a más no poder, a vista y paciencia de todo el mundo. Esta absurda situación debe terminar de una vez por todas.
En este momento, en plena pandemia, los políticos deben demostrar que verdaderamente aman al país y a su gente. Deben presentar propuestas de reconstrucción nacional y unir a la familia hondureña.
Ya que andan en campaña electoral deben hacer énfasis en que se debe salvaguardar la vida humana. En sus concentraciones, que bien pudieron ser virtual en su mayor parte, deben exigir las medidas de bioseguridad a sus simpatizantes.
¡Los políticos deben demostrar que aman a este país, antes que a sus intereses!