El San Felipe: hospital insigne

Por: Mario Hernán Ramírez
Presidente vitalicio “Consejo Hondureño de la Cultura Juan Ramón Molina”.

Del ilustre historiador y abogado Rafael Jerez Alvarado y su obra Tegucigalpa, aporte para su historia (1981) tomamos lo siguiente, por considerarlo de vital importancia en estos momentos en que la crisis hospitalaria está haciendo estragos en la población hondureña.

Conozcamos parte de esta historia “Tegucigalpa tuvo su Hospital General a partir del 27 de agosto de 1882 en tiempos del gobierno del doctor Marco Aurelio Soto. Cuando se iniciaron los trabajos del importante centro de salud, fue levantada el acta que dice:

“Acta. La Junta Directiva del Hospital General de la República con asistencia del primer magistrado de la nación, de los secretarios de Estado, de los miembros de la Suprema Corte de Justicia, de las demás autoridades del orden municipal, Judicial y Ejecutivo, de los individuos de la Junta de Beneficencia de esta ciudad y de una gran parte del vecindario, hallándose reunida en el sitio en que va a erigirse el hospital, con el importante laudable objetivo de inaugurar solemnemente los trabajos de construcción del edificio destinado a dicho establecimiento de caridad, que se mandó fundar por decreto del 2 de junio último.

ACUERDA: 1º. Declarar inaugurados en esta fausta fecha, 13 de noviembre, cumpleaños del doctor Marco A. Soto, actual presidente de Honduras, los trabajos de construcción del edificio que ha de servir para el Hospital General de la República.

2º. Hacer constar, que el señor Presidente ha dispensado a esta junta directiva, por particular invitación de ella, el honor de colocar la primera piedra del mencionado edificio.

3º. Consignar en este documento que el 13 de noviembre, declarado en sesión de ayer por la junta, día solemne para todo cuanto diga relacionado con el Hospital General de la República, será para siempre una fecha memorable; porque simboliza uno de los acontecimientos más conformes con la civilización de nuestra época y más digno de ser transmitido a las futuras generaciones.

4º. Excitar a todos los asistentes a este acto solemne para que suscriban la presente acta.

5º. Conservar en edición de lujo dos ejemplares de ella, uno en el archivo de la Junta Directiva y otro en el Hospital General de la República.

Escrita en Tegucigalpa, a los trece días del mes de noviembre de mil ochocientos ochenta…”.

Al momento de la inauguración del Hospital General, el presidente de su Junta Directiva, señor Francisco Planas, hizo una exposición al gobernante dando por finalizada la monumental obra.

Por su parte, el presidente Soto, en una de sus expresiones dijo: “Hacer el bien es la mayor felicidad de que puede gozarse sobre la tierra”.

“En la administración del doctor Soto se construyó media manzana del hospital, la otra mitad fue construida en la administración del general Terencio Sierra en el año de 1900”.

En 1926, durante el gobierno del doctor Miguel Paz Baraona, fue construido el nuevo edificio al oriente de la capital bautizándolo con el nombre de Hospital General San Felipe. Mientras que al inmueble anterior se le subió un nuevo piso y se establecieron ahí algunas oficinas del Estado que posteriormente pasó a llamarse Palacio de los Ministerios.

Pues bien, en el actual edificio de este benemérito centro hospitalario allá por los años cuarenta operaban en la segunda planta tres pabellones destinados, uno a los militares, otro a los maestros y el tercero a los telegrafistas; en la planta baja funcionaban entre otros departamentos “El Manicomio” y “La Salita”, el primero orientado hacia los enfermos mentales tanto furiosos como pasivos (agudos y crónicos) y en el segundo se internaba a los enfermos de la peste blanca (tuberculosis), mismos que andando el tiempo y con el crecimiento de la población fueron separados, construyéndose el Hospital Santa Rosita a inmediaciones de Támara hasta donde fueron trasladados los pacientes tuberculosos; mientras, durante el gobierno del doctor Juan Manuel Gálvez y con el apoyo del Servicio Cooperativo Interamericano de Salud Pública (SCISP) se levantó el majestuoso edificio conocido como sanatorio nacional trasladando los pacientes de Santa Rosita a ese moderno hospital, que posteriormente se llamó Instituto del Tórax y hoy Hospital Cardiopulmonar, ubicando en Santa Rosita a las personas con trastornos mentales. Cabe señalar, por supuesto, que tanto los varones como las mujeres se encuentran en pabellones separados.

El 1 de mayo de 1969 (Día del Trabajador), se inauguró solemnemente el Hospital Materno Infantil, cuyo primer director, dicho sea de paso, fue el doctor Carlos Godoy Arteaga. Enseguida se inauguró el moderno Hospital Escuela el que fue adscrito a la UNAH, mejorando notablemente el servicio sanitario en Tegucigalpa y lugares adyacentes.

Con la llegada de la “bendita” pandemia el San Felipe con las enormes mejoras que con la ayuda internacional se le han agregado, está desempeñando un papel inconmensurable, a tal extremo que es el que menos fallecidos registra en relación a los demás hospitales públicos, por lo que, esta reliquia histórica es considerada por los médicos, enfermeras y pacientes que han pasado por sus salas como un verdadero ícono hospitalario, por lo que el gobierno debe tratar de mantenerlo y de ser posible ampliar sus instalaciones para la atención de otras patologías de las que tanto abundan en el planeta, actualmente.

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