Por: David Salomón Amador
MBA – Sector Bancario y Financiero
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Las batas blancas, colgadas en un hogar, son la representación de orgullo por parte de padres y familiares de alguien que decidió estudiar y ejercer la noble carrera de doctor, en mi casa, una de mis dos hermanas tuvo ese valor y determinación de estudiar Medicina, recuerdo cuando en ocasiones, a media noche, mi mamá me decía que teníamos que ir a dejarle a mi hermana comida para todos los días de turno, o viajar hasta la ciudad de Tela, donde le tocó hacer su servicio social, esos viajes eran ajetreados, porque era de salir temprano el sábado y regresar el domingo, pero era como un paseo de picnic, íbamos llenos con provisión, para que tuviera lo necesario para todo el tiempo que pasó en esa ciudad, luego ya su primera plaza en el hospital de Comayagua, y de igual forma, mi mamá o mi papá me decían que teníamos que ir a dejarle sus cositas, así que cuando ella terminó y logró su primera plaza, mis padres se sentían muy orgullosos de tener una bata blanca en casa. Luego, con esa misma idea, ella decidió emprender la idea de obtener una especialidad, anduvo por Europa y luego en una isla del Caribe, regresó para ejercer, con la calidez humana que la caracteriza; si bien es una persona de carácter fuerte, porque en los hospitales públicos así debe ser, pude ver en el transcurso del tiempo, el aprecio que logró dentro del gremio. Por cosas de la vida, previo a la pandemia, me encontré con personas que pasaron por su consultorio público y privado, unos me dijeron que su vocación logró que muchas personas pudieran mejorar, otros que extrañaban ese calor humano de parte de ella, hoy que tenemos más de un año conviviendo con un virus nuevo que ha venido a trastocar el orden mundial, las personas más adecuadas para enfrentar este virus son los doctores, esos que con su bata blanca, ejercen su profesión con ahínco, esos que a pesar de ser un sector señalado por unos, son los que en algún momento han logrado que un familiar pueda sobrevivir al covid-19, esos que han tenido que adaptarse a que alguien que administrativamente conoce de salud, no ejerce la profesión, esos que una vez son señalados de pisteros, hoy se debaten en forma profesional, tratando de ayudar a miles de ciudadanos de Honduras para salvarles la vida. Esos bata blanca, son los que llegan a su casa y con el mayor cuidado tratan, de la mejor manera, no provocar una infección a un familiar, ellos, los bata blanca, hoy no solo están cansados, sino que tienen una carga emocional, que nada ni nadie logrará bajar mientras esto dure, pero aun así, allí están al frente.
A veces y en ocasiones es más fácil decir que la Policía y el Ejército ponen el pecho para salvaguardar un país, pues hoy no son ellos, son los bata blanca, los que en ocasiones hasta son estigmatizados donde viven, de que llevan el virus, pero no pensamos en que esos bata blanca, hoy en el hospital pudieron salvar la vida de un padre, madre, hermano, etc.
Los habitantes de Honduras, pareciera que no les importa lo que los bata blanca nos dicen basados en la ciencia, no salir, protegerse, usar mascarilla, lavarse las manos, pero no, hoy el colapso de los triajes y los hospitales, no es culpa de los bata blanca, es la responsabilidad que cada quien debe tener, protegiéndose y a su familia; pero no, en Navidad y Año Nuevo se le dio rienda suelta a la pasión humana, más que al verdadero reconocimiento de la época, el nacimiento del Hijo amado de nuestro Padre, Jesucristo; hasta el famoso doctor Fauci, hoy se encuentra más a gusto presentándose frente a las cámaras de los noticieros americanos, porque quien dirige el país americano sí cree que los conocedores de ciencia son los que deben estar al frente de la situación de pandemia.
Dentro de las batas blancas, debo honrar también a las señoras que muchas madrugadas a oscuras van caminando con su uniforme blanco, ellas que ejercen por vocación y que son llamadas enfermeras, ellas de igual forma son las que están al frente, y aunque con temor, siguen yendo cada mañana a servirnos como conciudadanos, si todos como ciudadanos pudiéramos rendir honor a los caídos, deberíamos salir una noche y aplaudirles, se lo merecen los bata blanca.