Intervención NO

Por: José Luis Moncada Rodríguez
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Los partidos políticos son entidades de interés público, creadas para promover la participación de la ciudadanía en la vida democrática y contribuir a la integración de la representación nacional; quienes los conforman comparten objetivos, intereses, visiones de la realidad, principios, valores y proyectos para ejecutar total o parcialmente en gobiernos democráticos de su país. Estos son los encargados de presentar candidaturas para ocupar diferentes cargos políticos, para eso movilizan el llamado apoyo electoral a sus simpatizantes o miembros.

Algunos ejemplos históricos que muestran un cierto protopartidismo serían los optimates y populares en el Senado Romano, los jacobinos y los girondinos en la Francia Revolucionaria. Sin embargo, el moderno partido político como lo entendemos ahora, surge en el siglo XIX en el Parlamento de Gran Bretaña, con la organización estructural de los Tories y los Whigs en el Partido Conservador y Liberal, respectivamente.

Aclarado este principio básico, que a mi entender debe ser parte de la educación necesaria para el ciudadano en general y no digamos para los que participan en política y se califican de “líderes” de partido y con aspiraciones más allá de sus capacidades, pero bueno, todos tienen derecho a aspirar, pero muy pocos a llegar.

En el caso particular de estas Honduras, de la década del ochenta para acá, venimos haciendo ejercicios democráticos, a mi entender con muchas debilidades y sobre todo, manejo que distorsiona la voluntad del electorado, pero son culpables y cómplices los mismos partidos políticos; nacionalistas, liberales y ahora los libres; lo que debemos hacer es superar las debilidades, y eso es tarea de las actuales generaciones, quienes con una participación más activa deben mejorar y fortalecer los procesos democráticos, pero parece que los ejemplos que se están dando actualmente no van encaminados a ese objetivo, es a retroceder y eso hay que detenerlo.

Cuando un presidente de un partido político de 130 años de vida, llama a que en elecciones primarias, es decir elección del candidato a la Presidencia y de otros niveles de elección de línea doctrinaria clara como el liberalismo, a que se presenten a votar los que no son simpatizantes ni creyentes de la filosofía partidaria, se está violentando lo fundamental y esencial del objeto descrito al inicio de este escrito; un líder puede trabajar en aumentar y atraer nuevos miembros, hacerlos creyentes de la base y minuta partidaria liberal, pero nunca y con fines coyunturales a su favor, abrir las puertas para que se intervenga la sustancia de alcanzar el poder político, mediante un partido que tiene una historia doctrinaria seria e histórica, en crudas palabras cualquiera que no comulgue con el liberalismo puede entrar, manosear y definir por ende quién es el candidato, con esta acción, a mi entender, queda descalificado y sobre todo merecedor de un castigo de los auténticos liberales, en las urnas.

Sumado a lo anterior, estas elecciones son internas, es decir elegir las autoridades partidarias, qué bonito que quienes no son liberales definan y pongan los directores, esto es atroz, es desconocer los estatutos y el reglamento partidario; si tuviéramos un comité de ética partidaria serio, Luis Orlando estaría ya fuera del liberalismo; es tanta la desesperación porque los números, su estructura y base política no le da, que ha llegado a cometer una torpeza más.

A los desconocedores, no hay internas abiertas y cerradas, simplemente debe haber un respeto de pensamiento y doctrina política, esto no es un burdel donde entra quien quiere y saca lo que le dé ganancia o satisfacción, si fuera así de fácil, sin doctrina y principios, pues organicen algo que no sé cómo bautizarlo y hagan su fiesta, pero en el liberalismo NO.

Resulta ser que según el destructor, solo esto puede salvar a Honduras. Bueno, pues salió “indispensable”; realmente da tristeza que llegando a los 130 años estemos en estas condiciones, ante esto, llamo a los liberales, a los históricos, a los recientes, a los nuevos, a que no permitamos que se dé una intervención en nuestra entidad política, cerremos filas, y los que quieren fiestas sin pagar, pues búsquense otro patio o esperen las generales, allí sí pueden votar o botar a quienes quieran, pero no jueguen ni bailen en el Partido Liberal.