El misterio y la zozobra se ha apoderado de los pobladores de Sabanagrande tras el asalto a la parroquia “Nuestra Señora del Rosario”, como parte de la ola de inseguridad que azota a la ciudad y los pueblos vecinos del sur del departamento de Francisco Morazán.
Las autoridades eclesiales encontraron rota la puerta principal del inmueble, pero por temor a represalias no han querido confirmar sí hubo hurto de arte religioso y otros daños a la Iglesia.
En las fotografías divulgadas se puede observar pedazos de puerta y un agujero por donde los delincuentes habrían entrado en la madrugada del lunes ante el asombro y el temor de los pobladores.
LA TRIBUNA consultó a la casa cural, pero una mujer que respondió la llamada dijo con voz temerosa y entrecortada que “todo estaba arreglado y no podían dar más información”. Tampoco respondieron la llamada ni los mensajes de WhatsApp el cura párroco, Gustavo González, y los agentes de la estación policial a unas cuantas cuadras de la iglesia.
El incidente del templo católico, según contaron varios vecinos contactados por este rotativo, es el último de una serie de asaltos, robos, abigeato y hasta crímenes sin resolver que sacuden este municipio de 18 mil habitantes.
La acción delictiva ha disparado las alarmas también entre sus vecinos de Nueva Armenia, La Venta, Reitoca, Curarén, Alubarén y San Miguelito, según han denunciado los mismos residentes.
En el caso de Sabanagrande, los pobladores denunciaron que desde diciembre se vienen produciendo asaltos a viviendas, comercios y personas naturales aprovechando la falta de vigilancia policial y las calles oscuras de la “Ciudad de las rosquillas”.
Aseguran que la Policía local está al tanto de todos estos hechos, pero pasan ocupados controlando el tráfico de la carretera del sur, olvidando las labores de patrullaje e investigación de los delitos denunciados.
En otros casos, los afectados se llaman al silencio por temor a represalias de los delincuentes que operan en absoluta impunidad en ese sector y sus alrededores.
En ese sentido, pidieron a la Secretaría de Seguridad reforzar la ciudad con la Policía Militar del Orden Público (PMOP) porque la población ha crecido del mismo modo que los delitos de robo a mano armada y extorsión a los comerciantes locales y sus alrededores.
