Armando Cerrato
Licenciado en Periodismo
La empresa Nipro, que por subrogación del Instituto Hondureño de Seguridad Social presta el servicio de hemodiálisis, se abstuvo de participar en una licitación nacional para dar continuidad al tratamiento de pacientes renales, proceso en el cual se encuentran compitiendo únicamente dos empresas más.
Según estimaciones de profesionales de la medicina, administrativos y derechohabientes del Instituto de Seguridad Social, la delicada licitación estaría a punto de ser declarada desierta por la baja participación de empresas dedicadas al alquiler de riñones artificiales y Nipro seguiría prestando el servicio mediante un adendum de prolongación de contrato, situación que ya ha sucedido en dos oportunidades, 2019 y 2020, ya que su contrato formal venció en 2018 habiendo sido suscrito inicialmente en 2013.
El contrato de alquiler de riñones artificiales -unos 50- para prestar servicio a 150 pacientes en tres turnos seguidos de lunes a sábado es millonario, representando pingües ganancias para los accionistas de Nipro, que no renuevan los equipos a pesar de que llevan muchos problemas, al grado que requieren de la presencia constante de un biomédico que haga rápidas reparaciones en los mismos.
Según informaciones no oficializadas por Nipro, aún la empresa está a prueba con ciertos pacientes con filtros especializados en hemofiltración, que supuestamente eliminan moléculas más grandes de fósforo y potasio, lo cual es básico para la limpieza de la sangre y que de agregarse estos filtros pequeños a los que ya están siendo utilizados mejorarían enormemente el proceso de hemodiálisis para cada paciente.
El proceso de experimentación se inició en San Pedro Sula, cosa de la que se percató el presidente de la Asociación de Pacientes Renales Daniel Mairena y de inmediato solicitó que el proceso también se hiciese en Tegucigalpa, con la idea de que fuese algo generalizado para el beneficio a más de 300 pacientes actuales y reducir ostensiblemente el número de decesos que es bastante alto y más profundizado por esta pandemia de la COVID-19, que ha diezmado a la sociedad mundial y aquí en Honduras, particularmente es como una espada de Damocles pendiente sobre el nudo gordiano que son los riñones maltrechos y mal funcionales de los pacientes de hemodiálisis, no solo del IHSS sino también del resto del sistema de salud de Honduras.
Posiblemente pensando en que por adendum su contrato será estirado, Nipro tuvo dos gestos de rara generosidad en Navidad, donde regaló una canasta de víveres y un glucómetro a cada paciente, a la vez que pasaba una encuesta para saber si los pacientes sabían qué era Nipro y si se sentían satisfechos con su servicio.
Muchos de nosotros expresamos al portavoz de Nipro que teníamos varias quejas puntuales, en primer lugar, por la obsolescencia de sus máquinas, el excesivo trabajo que se le da a cada una de ellas y también por mala calidad de algunos insumos utilizados para la atención a los pacientes, que durante 4 horas continuas han de soportar la extracción y reinserción de su sangre a través de mangueras conectadas a catéteres que por canalización están colocados inicialmente en el cuello del paciente, al menos por 2 meses, mientras un cirujano cardiovascular realiza una operación muy especializada en uno de sus vasos, para construirle una fístula por donde la sangre fluye con gran presión y pasa a limpiarse en el riñón artificial bajo la vigilancia de médicos, licenciadas en enfermería y auxiliares.
El proceso es delicadísimo, pues la mayoría de los pacientes padecen bajas y subidas de presión, a veces choques sépticos que resultan mortales y paros renales también letales, aparte de que la mayoría padece de diabetes avanzada y han sido amputados, además de haber perdido la vista por lo que requieren auxilio de sus familiares, hasta para terminar el proceso con el sellado de la vena, ya que las licenciadas en enfermería y sus auxiliares no se dan abasto y el sellado requiere de 5 a 10 minutos de digitopresión sobre las 2 canalizaciones.
Según dicen estas dos empresas, han ofrecido equipo más moderno y mejores insumos al IHSS y posiblemente a otras unidades del Ministerio de Salud Pública, donde también están subrogados los servicios de hemodiálisis.
Noticias procedentes de Guatemala indican que supuestamente Nipro ha sido descalificada en aquel país, presuntamente por la mala calidad de insumos aplicados en el delicado proceso y la incomodidad de los sillones.