Por: Fernando Berríos
Periodista
Es comprensible la angustia y la desesperación porque llegue al país la vacuna contra el virus COVID-19, ya que la actual ola de contagios es devastadora y todo apunta a que el escenario será peor al vivido a mediados del año 2020.
Quienes tienen el interés genuino de que una vacuna llegue al país, deben entender que este es un proceso complejo que debe ser manejado con absoluta responsabilidad, sin presiones, precisamente para evitar caer en errores de los que después nos vayamos a lamentar.
Lamentablemente, detrás de las presiones hay intereses políticos de quienes están embarcados en la tarea de hacer oposición. Mal hacen algunos hondureños si creen que llevar el tema de las vacunas al plano político electoral será bueno para el país y para sus intereses partidistas.
Honduras necesita una vacuna que venga rápido, certificada y al menor costo. Ese es el objetivo del mecanismo Covax, lanzado en abril por la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Comisión Europea y Francia.
Gobiernos (más de 140), organizaciones mundiales de salud, fabricantes, científicos, sector privado, sociedad civil y filantropía, buscan brindar acceso innovador y equitativo a los diagnósticos, tratamientos y vacunas de COVID-19.
COVAX, es, según la OMS, “la única solución verdaderamente global para esta pandemia, porque es el único esfuerzo para garantizar que las personas en todos los rincones del mundo tengan acceso a las vacunas COVID-19, una vez que estén disponibles, independientemente de su riqueza”.
Claro que Honduras podría hacer esfuerzos independientes por lograr vacunas por su cuenta, pero ante el frenesí mundial, con países dispuestos a pagar el triple, poco o nada podemos lograr.
Con el mecanismo Covax se pretende que para finales de 2021, “2,000 millones de dosis se puedan distribuir equitativamente”.
La tarea no es fácil ni para Honduras ni para el resto del mundo. Estados Unidos está inoculando a su población con Moderna y Pfizer. Rusia hace lo propio con Sputnik V. Israel, que optó por Pfizer (pagando el triple de lo que paga Europa), ya ha vacunado con primera dosis a más del 50% de su población y según estudios, los contagios descendieron más del 60%.
Europa, enfocada en AstraZeneca, avanza pero no al paso deseado por problemas de producción masiva y a esto se suma ahora los desafíos por las variantes de Reino Unido y Sudáfrica, así como la inefectividad en mayores de 65 años.
En el caso de AstraZeneca, la vacuna potencialmente más accesible para Honduras (por no requerir entre 60 y 80 grados bajo cero de refrigeración), arroja más preguntas que respuestas en torno a su efectividad, sin olvidar que aún no tiene las certificaciones de la FDA de Estados Unidos.
La noticia de 26,000 dosis de Pfizer que estarían llegando al país a finales de febrero, es altamente positiva en virtud de que permite pensar en el personal sanitario de primera línea de combate contra el COVID.
Ahora, en el caso del IHSS, que quiere adquirir 1,400,000 dosis de AstraZeneca, gracias a una garantía de 85 millones de lempiras ofrecida por la empresa privada, se debe pensar muy bien hasta dónde llegar con ese plan.
El propio Juan Carlos Sikaffy, presidente del Cohep, confirmó el pasado 21 de enero, que se entregó el primer desembolso para la garantía por 1,120,030 dólares (30 millones de lempiras) y advirtió que “con esto se garantiza al Seguro y a los obreros que no tendrán ningún riesgo si la vacuna de AstraZeneca no es aprobada o hay algún problema en su suministro”.
Según lo manifestado por el dirigente empresarial, la segunda garantía bancaria de 40% se entregará cuando las vacunas de AstraZeneca sean certificadas por una agencia internacional y el pago de la tercera garantía estaría a cargo del IHSS.
En este punto es importante recalcar que, si bien los empresarios han tenido a bien dar el aval mediante la garantía, el 100% de la vacuna la terminará pagando el IHSS (con las aportaciones estatales, patronales y del derechohabiente).
El plan es vacunar al 81.5% de la población, es decir, a 4,662,000 hondureños de los 5.7 millones aptos.
De estos, 1,981,000 serían vacunados con la donación Covax, otros 1,981,000 hondureños mediante compras del Fondo Rotatorio (a través de Covax) y 700,000 hondureños del IHSS. Esto significa que Honduras necesita 9,324,000 dosis que no resulta fácil conseguirlas en esta vorágine mundial. Hoy más que nunca se requiere ver este tema con RESPONSABILIDAD.
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