Por: Juan Ramón Martínez
Como había anunciado, anteayer visitamos Nacaome y Choluteca. Tenía cerca de un año de no visitar la zona, sur política y estratégicamente, la más importante de Honduras. Porque hay allí un fuerte dinamismo en los dos partidos históricos. En lo segundo, porque constituye una zona en la que Honduras tiene ventajas, no siempre aprovechadas, para influir regionalmente. La última vez, fue en el año 2000, cuando Nicaragua, Guatemala y El Salvador forjaron bloque contra Honduras y reaccionamos, por medio del gobierno, haciendo retroceder a los coaligados, en sus pretensiones por imponer impuestos y otras medidas en contra nuestra. Entonces, Carlos Flores, actuó enérgicamente y estuvo a punto de asumir actitud bélica ante un Salvador, exaltado que, llegó a pretender obligarnos a prepararnos militarmente.
En Nacaome, les explicamos a nuestros invitados, amables y simpáticos: Víctor Flores, alcalde; Francisco Javier Montalván, Secretario; Keyla Celeste Aguilar y Samir Escobar de Gobernación Política; Elmer Dionisio García y Glen Lardizábal de Educación Departamental; y Walter Giovanni Banegas, comunicador social, la idea de aprovechar el Bicentenario para recuperar la memoria histórica, desarrollar una robusta conciencia colectiva y afianzar, un espíritu de orgullo y unidad que nos permita enfrentar un escenario poco positivo. No tanto para la celebración, sino porque dijimos está amenazada la existencia de la República. Les explicamos sobre relaciones de los gobernantes de la región, la división que ha provocado Estados Unidos, al partir a CA en dos secciones: El Triángulo Norte y los “otros (Nicaragua y Costa Rica), la debilidad de las nuevas generaciones, especialmente la de cambio, que cree en nadie –sino en su familia, que alimenta la existencia de la pandilla como continuación familiar– y el clima de polarización y desconfianza, más notorio en un año electoral, como el presente.
Como no hemos ido a predicar desastres, sino a construir esperanzas y anunciar buenas nuevas y prepararnos para evitar que, se nos desgarre totalmente el tejido social, Ismael Zepeda hizo un recorrido histórico por los acontecimientos sobresalientes en los que Nacaome, ha jugado un papel importante. Y nos sorprendió a todos la información que nos proporcionó que, cuando Francisco Ferrera (no Gregorio Ferrera como cree inicialmente Víctor Flores, que siendo diputado se levantó en armas (1931) en contra de su propio partido, el liberal en el ejercicio del gobierno) irracional y emotivo, que encabezando el Estado de Honduras, es el primero que decidió retirarse del Pacto Federal que mantenía frágilmente unida a Centroamérica; los ciudadanos de Nacaome se levantaron valientemente en armas, en contra del jefe de Estado hondureño, bajo el argumento que ellos querían seguir siendo centroamericanos. Y que, no se les hacía caso, estaban en disposición de unirse a El Salvador. Brilló el orgullo entre los oyentes y sentí el placer del conocimiento nuevo, porque no conocía el ejemplar comportamiento de los vecinos valientes de Nacaome, que, con tal antecedente, tienen más razón de sentir el orgullo nacional que, posiblemente otras ciudades más desmemoriadas, no tienen.
Después del intercambio de información, proporcionada por Walter Ulloa sobre la forma que organizaríamos los comités municipales, para lograr la participación que le dé a cada comunidad el orgullo de la pertenencia, el alcalde invitó a un almuerzo salpicado de ingeniosa conversación. Después de intercambiar autógrafos, fuimos invitados por el secretario municipal, Javier Montalbán, para conocer los archivos municipales. Vimos los documentos más antiguos –no hay nada del siglo XIX– y frente a lo observado, Zepeda y yo, dimos algunas recomendaciones que el alcalde Flores aceptó, con el mayor gusto, para preservar la documentación histórica.
En Choluteca, nos concentramos en conversar con el representante de la Gobernación Política, Francisco Baca Aguilar, hombre inteligente, perspicaz y sensible que, entendió los peligros que se ciernen en el futuro, y el valor que tiene que aprovechar de la celebración del Bicentenario para evitarlos. Nos dio valiosa información sobre los alcaldes, lo que nos permitió clasificar a los que todavía se imaginan servidores de sus pueblos; otros indiferentes por personalidad deformada y al final, la minoría: los que se creen pequeños “reyes” descalzos, para los que la soberanía popular reside en ellos. Y sus discretas visiones de la realidad. Pasamos revista sobre los temas del orgullo de Choluteca y Baca Aguilar –como nosotros– nos sorprendimos. Regresamos a las ocho de la noche, contentos y orgullosos de la primera gira.