Óscar Lanza Rosales
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A pesar de la pandemia, las amenazas de los seguidores de Trump, y la ausencia del expresidente en la toma de posesión de Joe Biden como presidente y Kamala Harris, como vicepresidenta, no impidió para que todos los actos desarrollados durante ese día, fueran lucidos y solemnes, incluyendo la firma de sus primeras 17 órdenes y la producción televisiva especial del actor Tom Hanks, dando una imagen del inicio de una nueva era, de unidad y esperanza para Estados Unidos y el mundo.
Casi todos los medios internacionales coinciden que el discurso de Biden estuvo enfocado en la unidad, verdad, decencia y respeto. Lo que yo más celebro, y les pido a los políticos hondureños que los hagan suyos, son las frases siguientes, por el bien de Honduras:
“Hoy prevalece la democracia… Somos una nación indivisible y desde hace más de 200 años hemos hecho una transición pacífica del poder, al estilo estadounidense, atrevido, optimista, con la visión de la nación que podemos llegar a ser y que debemos ser”.
“Les prometo que lucharé tan duro por aquellos que no me apoyaron como por aquellos que lo hicieron… Seré presidente de todos los estadounidenses”.
“Tenemos que tratarnos con dignidad… Con respeto. Vernos no como adversarios, sino como vecinos, y caldear los ánimos en aras de la unidad, porque si no, no va a haber progreso. Hay que agotar esta rabia. Ninguna nación puede avanzar en el caos. La política no tiene que ser un infierno, destruyendo todo en su camino. Si no estamos de acuerdo, no tenemos que ir a la guerra. Este es un momento histórico y la unidad, es el camino hacia adelante”.
“Les doy mi palabra: Siempre estaré con ustedes, defenderé la Constitución, la democracia y a los Estados Unidos”.
“Toda mi alma está en esto, unir a América, al pueblo y la nación, y llamo a todos los americanos a unirse a mí en esta causa”.
“La historia de América no depende de ninguno de nosotros, ni de algunos de nosotros, sino de todos nosotros. Nosotros, el pueblo, queremos una unión más perfecta. Esta es una gran nación, somos buena gente, en medio de las dificultades… Hemos llegado muy lejos y aún tenemos que llegar más lejos… Tenemos mucho que hacer, mucho que reparar, restablecer, sanar, construir y ganar”. “Lideraremos con el ejemplo”.
Hablando del nuevo inquilino de la Casa Blanca, el diario BBC le atribuía fortalezas y debilidades en su campaña política. Fortalezas: popular, porque provenía de la clase obrera, de un padre vendedor de autos; capacidad de mostrar empatía y comprensión por quienes enfrentan adversidad por el trágico fallecimiento de su esposa y su hija de 13 años, y un hijo de 46 años de cáncer; experiencia política, por su temprana incursión a sus 29 años, como senador de su estado de Delaware, desde donde viajaba todos los días en tren hacia Washington, D.C., por más de tres décadas; un moderado de centro, pragmático y con experiencia en crear coaliciones, con un comportamiento focalizado en mantener la calma y el control, necesarios para enfrentar la crisis de los estadounidenses que buscan un administrador estable y capaz: Amigable, cercano con la gente y promotor de la unidad nacional.
Sus debilidades, las descarto porque las superó en la campaña, incluida la edad al mantenerse muy saludable.
En sus análisis, los medios y periodistas lo han calificado como patriota, competitivo, de principios y sumamente comprometido. No ambiciona fortunas, al grado que no posee ninguna acción o bono en ninguna compañía, y es menos rico que sus senadores contemporáneos. Cree que las guerras deben evitarse a toda costa. Tiene un amor innato por ayudar a los demás, y la firme convicción que solo con los asesores más adecuados, un presidente puede dar lo mejor de sí mismo.
Según el sociólogo César Juárez, que le ha seguido la pista a Biden de sus pensamientos, considera que la corrupción es un cáncer, u otra forma de tiranía, que carcome la democracia, la innovación, los presupuestos, desperdicia el talento de generaciones enteras y ahuyenta las inversiones y empleos.
Cree que luchar contra la corrupción es una tarea de un buen gobierno, pero también en defensa propia y de patriotismo.
Asevera que, en el siglo XXI, los países que prosperarán, serán aquellos donde sus ciudadanos sean escuchados y sus instituciones sean transparentes.
Para la periodista Ines Pohl, Joe Biden -por su experiencia y estilo conciliador- es el hombre adecuado en este momento, para dar una respuesta inmediata, a la caldeada atmósfera social que vive Estados Unidos.