Esta pandemia desatada por el Covid 19 además de haber privado la vida a miles de hondureños, desde el año recién pasado también nos ha privado de celebraciones y con muchas limitaciones hemos podido conmemorar fechas de nuestra historia.- Así, bajo esas circunstancias, nuestras mujeres no pudieron ayer celebrar los 66 años de haber obtenido sus derechos que un 25 de Enero de 1955 les otorgó el gobierno de Don Julio Lozano Díaz.
Durante el siglo XIX y gran parte de la mitad del Siglo XX, sus nombres no brillaban con todo el resplandor que esparcían sus valiosos aportes en las letras, su pensamiento político, la noble misión de la enseñanza y la contribución para forjar los valores cívicos y morales como base del orgullo nacional.
Pese a esas barreras levantadas por la marginalidad de la que eran víctimas, las mujeres hondureñas no desfallecían en sus propósitos para que se les otorgaran sus derechos de participación y con estoicismo muchas de ellas se lanzaron a la lucha para incursionar en los campos que los hombres habían tomado en ostensible discriminación al género femenino.
Figuraron así, decididas mujeres que comenzaron a romper los velos de la desigualdad, a escribir para que se les tomara en cuenta, a pintar para que conocieran su arte, a participar con muchas reservas en los movimientos políticos donde únicamente se les tomaba en cuenta como elementos de apoyo.
Surgen entonces con valentía y decisión una Visitación Padilla (FOTO 1), maestra y enjundiosa escritora cuyas obras contenían altos conceptos políticos y firmes propósitos de obtener para la mujer hondureña el derecho a participar como ciudadanas en la vida de la nación.- Mujer de origen humilde, nacida en Talanga organizó en 1923 la primera agrupación femenina y emprendió con grandes esfuerzos obras a favor de la niñez.
Lucila Gamero de Medina (FOTO 2) otra exponente de la intelectualidad femenina de Honduras, nació en Danlí en 1873 dedicándose desde muy joven a escribir ya que apenas contaba con 23 años cuando publicó su novela “Adriana y Margarita”.- La obra que selló su nombre en la literatura hondureña fue “Blanca Olmedo.
Teresita Fortín (FOTO 3) nació en San José de Yuscarán en 1885, comenzó a pintar como un pasatiempo, pero el arte que fluía de sus prodigiosas manos se consagró con las enseñazas de sus grandes maestros Pablo Zelaya Sierra y Max Euceda.- Teresita plasmaba en sus lienzos situaciones y personajes sin el abuso de los colores, con el dominio de luces y sombras en cada una de sus obras.- Sus ojos cansados de pintar se cerraron cuando arribó a los 97 años dejando su nombre en la galería de los grandes artistas del pincel en nuestro país.
Argentina Díaz Lozano (FOTO 4) novelista y periodista copaneca, orgullo de las letras hondureñas, nació en 1912 y la mayor parte de su vida literaria tuvo como escenario la tierra guatemalteca.- Con su novela “Peregrinaje” ganó en 1943 el Concurso Latinoamericano patrocinado por la Unión Panamericana y en 1968 el estado de Honduras le reconoció sus méritos al otorgarle el Premio Nacional de Literatura Ramón Rosa.
Francisca Raquel Navas Gardela (FOTO 5) más conocida en el ámbito de las letras hondureñas como Paca Navas de Miralda, nació en Juticalpa en 1900 pero muy joven dejó las pampas olanchanas y emigró con sus padres al puerto de La Ceiba.- Fina escritora e inspirada poetisa vivió unos años en Guatemala donde editó su más reconocida obra, la novela “Barro” falleciendo en Estados Unidos en un condado de Washington donde había fijado su residencia en 1971.-
Clementina Suárez (FOTO 6) la poeta olanchana, como a ella le gustaba que la llamaran y no “la poetisa” , vio la luz del mundo en 1906, representó una época de gran significación en la poesía hondureña.- Poseedora de una gran sensibilidad, Clementina hizo vagar su espíritu entre el danzar de las musas con su primera gran inspiración “Corazón Sangrante” en 1930.- Su vida fue cegada por criminales que se aprovecharon de su soledad para ensangrentar sus manos y arrebatarle a la Patria a una de sus más inspiradas hijas.
Lydia Handal (FOTO 7) inspirada compositora nacional originaria de San Pedro Sula, autora de muchas canciones con sabor hondureño siendo una de las más conocidas “El Bananero” y el bolero “Jamás” y no podemos obviar en este campo del arte a Doña Serafina Milla la compositora ocotepecana autora de “Maizales”.
A éstas distinguidas hondureñas a las que hoy les rendimos tributo en el Día de la Mujer Hondureña, hay que sumar los nombres de otras valiosas exponentes del feminismo que a finales de los años cuarenta y en los primeros de de la década de los cincuenta, emprendieron la gran lucha para obtener sus derechos políticos y ciudadanos como Victoria Buchard de Castellon, María Trinidad del Cid, Carmelina de Moncada, Olimpia Varela y Varela, Elvira de Díaz Medina, Juanita de López Pineda, Estela de Pineda Ugarte, Alma de Salgado, Alba Alonzo de Quezada, Corina Fálope, María Luisa Soto, Antonia Suazo, Natalia Mazier, María Carlota Falk y tantas otras que alzaron sus voces y trabajaron arduamente para lograr que el 25 de Enero de 1955 se emitiera el Decreto Ley # 29 que el Jefe de Estado Don Julio Lozano Díaz entregó a las directivas de la FAFH y que dio paso a su gran conquista, igualdad con el hombre en sus derechos civiles y políticos (FOTO 8).

Mujeres excepcionales lo fueron aquellas que a la muerte de sus esposos se convirtieron en exitosas empresarias como Doña Enriqueta Girón de Lazarus que mantuvo por muchos años la más fuerte cadena de cinematógrafos en Honduras y Doña Rosario Sagastume de Ferrari “La dama de la Comunicación” al frente de la primera emisora comercial del país, HRN.
Esta semblanza quedaría inconclusa si no le hiciéramos un reconocimiento a las primeras mujeres profesionales, Corina Barahona primera doctora en farmacia, Martha Raudales de Midence primera médica, Irma Acosta de Fortín primera ingeniera, Alba Alonzo de Quezada primera abogada, Cristina Rubio primera locutora, Argentina Díaz Lozano primera periodista y a las que incursionaron en la política para obtener el respaldo del pueblo a través de los votos y llegar en 1957 por primera vez en la historia de Honduras al Congreso Nacional en condición de diputadas, Carmen Griffin de Lefebre por Cortes, Carmen Meléndez de Cálix Oliva por Atlántida y Erlinda Landa Blanco de Bonilla por Francisco Morazán.
Nuestro saludo a todas las mujeres hondureñas, a las profesionales, a las obreras, las campesinas, a todas, jóvenes y ancianas que ayer con las limitaciones de la situación que prevalece por la pandemia conmemoraron el día que en el calendario cívico se ha consagrado a LA MUJER HONDUREÑA.
Hasta la próxima semana.