Elecciones primarias

Nery Alexis Gaitán

Como de todos es sabido, el sábado 23 de enero inició oficialmente la propaganda política de los once movimientos del Partido Nacional, Liberal y Libre, que van a comicios primarios el próximo 14 de marzo, de acuerdo a la Ley Electoral vigente. Para tal efecto el Consejo Nacional Electoral trabaja para que se puedan efectuar las elecciones primarias sin ningún contratiempo.

Ha iniciado la propaganda electoral por parte de los partidos políticos, movimientos y precandidatos que van a las primarias. Esto fortalece la democracia y brinda tranquilidad a la nación ya que se espera que los partidos salgan fortalecidos y que esta vez, fuera de las argollas tradicionales, salgan electos políticos jóvenes con enormes deseos de ayudar al país.

Porque eso es lo que importa, que las nuevas generaciones de políticos marquen un rumbo diferente más allá del compadrazgo, de la mandracada y de la corrupción que tanto daño les ha hecho a los hondureños. Urge una nueva clase política que esté interesada en el bienestar común.

Pero, analizando algunos precandidatos presidenciales, el panorama es sombrío, ya que cargan en sus espaldas el nefasto pasado que ha condenado a este país a la miseria. Por ejemplo, en el Partido Liberal, Orlando Zelaya no entiende todavía que luchar por la paz, la democracia y la reconciliación de la familia hondureña son la prioridad. Otro precandidato, lo menos que ha demostrado es su amor por Honduras; y, al contrario, al haber cometido actos ilegales ha ensuciado tremendamente el nombre de la patria, pero sin vergüenza alguna se ha postulado. El restante, sin mucha experiencia, sus propuestas son intrascendentes. En síntesis, este partido no levanta cabeza y no es nada atractivo a los jóvenes.

En el Partido Nacional hay dos precandidatos, uno del ala oficialista, “Papi a la Orden”, y el doctor Mauricio Oliva, quien desde el Congreso Nacional se ha ido posesionando entre el pueblo nacionalista. Cualquiera que salga electo no la tiene fácil, ya que estará al frente de un partido que lleva ocho años en el poder, en el cual se ha desgastado, como es natural; uniendo a ello las divisiones internas y una oposición que le hace contrapeso.
Por su parte, el Partido Libre, el más antidemocrático, está de capa caída. Manuel Zelaya no permite que se cuestione su caudillismo. Y poniendo de mampara nuevamente a su esposa, otra vez intenta volver al poder. Al final, por las presiones internas y un alto grado de descontento en el partido, aceptó ir a elecciones internas. Los contrincantes de la señora son débiles y no le harán sombra. Las divisiones existentes esta vez resultarán en una derrota más apabullante.

Unido a ello, desde ya están denunciando fraude. Y es que ni por un segundo dejan descansar esa agenda política adversa a nuestra democracia y al bienestar de las grandes mayorías.
Como vemos, estas elecciones internas, faltas de políticos jóvenes, de nuevo cuño, no prometen resultados sorprendentes a favor de los pobres. Pero sí son saludables para fortalecer el sistema democrático.
Cómo quisiéramos escuchar discursos políticos que presentaran soluciones a los grandes problemas que tenemos como país. Pero, ya lo sabemos, el discurso es muy deficiente, no va más allá de la demagogia de siempre. Y es que los políticos se caracterizan por su poco nivel crítico y analítico; como dice el dicho, no le podemos pedir peras al olmo.

Necesitamos que los políticos se enfoquen en resolver los problemas inmediatos de la hondureñidad. Que su prioridad sea la reconstrucción del país. Las tormentas tropicales y la pandemia nos han causado serios daños.
Ojalá y la campaña política, en estas elecciones internas, evidencie el amor que los políticos tienen por el país. Así fortaleceremos nuestra democracia.

¡Los hondureños merecemos un mejor destino en la vida!