“INDISCRECIÓN” Y RÁBANO

PROTEGER LO NACIONAL

CUENTA el presidente mexicano que tuvo una llamada telefónica con su par norteamericano para abordar la pandemia y la migración. Y no desperdició la ocasión –ni siquiera le dio oportunidad a Biden de anunciarlo– divulgando lo tratado en la conversación. Ello es, en lo que se refiere al tema migratorio, reveló que POTUS destinará 4 mil millones de dólares (no pesos mexicanos) a sus aliados del sur profundo. Destinados a impulsar el desarrollo de los países del Triángulo Norte y así evitar la “migración forzada”. Consciente que el lanzamiento de un propósito de tal envergadura correspondía anunciarla a quien va a poner los recursos, disimuló el atrevimiento de saludar con sombrero ajeno de la siguiente forma: “No creo cometer ninguna indiscreción diciendo que Biden me manifestó que va a destinar $4 mil millones en apoyo de esos tres países”. Consciente que nadie le va a reclamar la infidencia. Y, de paso, obtuvo lo que buscaba. La cobertura mediática.

Inmediatamente los cables internacionales procedentes de México, comunicaron al mundo la gran noticia sobre los montos de la asistencia, según lo tratado en la conversación telefónica. Así que, por la sola gracia de “haber coincidido” con Biden que la migración es un “problema peludo”, salió como portavoz de la buena nueva. Cerciorándose que su fotografía aparecería junto a la de Biden en las notas periodísticas, gracias a la piadosa indiscreción. O, mejor todavía, varios medios de comunicación hispanos, sobre todo los mexicanos, ilustraron los despachos informativos sobre los montos que Estados Unidos va a desembolsar, solo con el retrato de AMLO. El que pitó. No apareció la foto de quien pone el dinero. Pero, deduciendo del texto de la noticia, el lector pueda imaginarla. Así las cosas, los recipientes de la ayuda quedarán muy agradecidos con lo dizque AMLO consiguió sacarle a Biden. En su discurso también dijo que “la migración debe ser voluntaria y no forzada ante la falta de oportunidades en los países de origen”. Perfecto. Ya días que venimos martillando sobre eso mismo. Aunque hasta ahora se percate que ello no sucede de la noche a la mañana. Así que, en tanto no arranque el plan y comience a dar resultados; mientras no se logre el objetivo de resolver la raíz de esos profundos problemas en los países de origen, algunas medidas urgentes habría que tomar. Para comenzar, los flujos migratorios no deben ser detenidos en forma forzada tampoco. Ni con gases lacrimógenos ni a garrotazos como sucedió en Guatemala y muchas veces ha ocurrido en su propio país.

Bien podría volver a poner en práctica la doctrina de respeto a los derechos humanos cacareada a inicios de su administración. Revisar el mal trato a los viajeros, como colocarlos en trabajos que nunca dieron. Ya que sigue vigente el programa “esperar en México” –otra de las condiciones impuestas por Washington para desmontar las sanciones arancelarias– también convendría reacondicionar esos refugios de mala muerte que albergan a las decenas que aguardan en interminable espera. Tal vez reconvenga los 50 mil guardias nacionales desplegados a lo largo del territorio para atajar peregrinos y deportarlos. Convertir el territorio mexicano en un muro virtual inexpugnable fue otra de las condiciones del acuerdo suscrito con Washington. Decimos lo anterior, porque México no solo es territorio de tránsito. Es fuente de migraciones. Razón por la que allá debe haber mayor entendimiento de estas cosas cuando se experimenta en carne propia el terrible fenómeno migratorio de gente desesperada. Buscamos –ya que así habría sido más digerible la indiscreción– y no encontramos en los cables internacionales, mención alguna sobre el monto de recursos que México va a aportar. Como contraparte al plan de los Estados Unidos. En cierta ocasión AMLO ofreció destinar fondos propios al desarrollo integral de sus vecinos del sur. No se supo qué fin tuvieron esos menesterosos dineritos ofrecidos para tapar el ojo al macho. Migajas repartidas –y aceptadas como misericordiosa limosna por los pintorescos paisajes acabados– para un tal proyecto de sembrar palos. Envuelto para agradar con sugestiva rotulación: “Sembrando Vidas”. Además, el mexicano dijo que haría “exhortaciones a los legisladores norteamericanos” a aprobar la iniciativa de Biden. ¿Exhortaciones? ¿Y qué fin tuvo su plan? A propósito de exhortaciones. Exhortaciones repetidas hemos hecho en esta columna editorial para que agregue nueces al ruido del plan que ofreció a inicios de su mandato. Como exhortar no cuesta nada. Aunque quizás ahora, haya genuino interés de salir de lo cosmético, atacar la problemática en su raíz; no tomar el rábano por las hojas.