Aspectos básicos o centrales sobre la corrupción

Por: Jorge Roberto Maradiaga
Doctor en Derecho Mercantil, catedrático universitario y especialista en Derecho Aeronáutico y Espacial.

Indiscutiblemente este es uno de los fenómenos que ha adquirido un dimensionamiento de primera, tal como lo evidencian los hechos concretos. Es nuestro interés una reflexión y análisis del impacto de la corrupción y sus consecuencias para el país, y por ende para el pueblo pueblo, hoy sumido en un contexto de miseria, hambre y desesperación, mientras algunos se enriquecen de la noche a la mañana.

Indiscutiblemente, la corrupción se ha convertido en un fenómeno político, social y económico que permea todas las acciones de la sociedad. Las prácticas de corrupción están tanto en la esfera pública como privada, tal como lo evidencian o demuestran los hechos concretos.

Es procedente la siguiente interrogante: ¿Qué es la corrupción? Es procedente destacar que la palabra corrupción viene del latín “corrumpere”, que significa echar a perder, y los elementos que la contienen son: alternación, depravación, descomposición, putrefacción y soborno, palabras estas que hablan por sí mismas del significado de la corrupción y sus efectos.

Más concretamente, la corrupción se materializa, cuando una persona, grupo o sector se beneficia directa o indirectamente, de manera ilícita, poniendo sus intereses personales, grupales o sectoriales por encima de los demás y carente de toda ética y moralidad.

Los hechos demuestran que la corrupción está asociada a varios factores, entre ellos: 1. Abuso de poder, que se expresa mediante el uso de oportunidades desde posiciones públicas o privadas, para obtener beneficios grupales o personales; 2. Carencia y/o debilidades de los procedimientos y mecanismos institucionales, que garanticen la transparencia en el ejercicio de las funciones; 3. Debilidad en los marcos legales que tipifican y sancionan la corrupción administrativa pública; 4. Reforzamiento de las actitudes individualistas y el consumismo, sustituyendo los valores éticos, como la solidaridad, honestidad y responsabilidad; 5. La impunidad en que se encuentran los actos de corrupción, sobre todo en la administración pública.

Como vemos, la corrupción se expresa de múltiples maneras, siendo algunas de sus expresiones más visibles el tráfico de influencia y la obtención de prebendas personales. Los hechos evidencian que en la última administración pública, los actos de corrupción o al margen de la ley, han sido letales para el país y el pueblo hoy sufre las consecuencias. Todo sin perjuicio de lo que ha ocurrido en otras administraciones.

Ahora bien, la corrupción puede ser de diferentes tipos o ámbitos. Por ello se habla de: 1. Corrupción política: Es la obtención de beneficios personales o grupales de manera ilícita, por el poder o vínculos con este mediante el ejercicio de la actividad política o de representación; 2. Corrupción administrativa pública: Es el uso de la función pública para la obtención de beneficios personales, familiares o grupales en detrimento del patrimonio público; 3. Corrupción corporativa: Es el uso del soborno de parte de un sector económico o empresarial para obtener beneficios corporativos; 4. Corrupción privada: Es aquella que violenta las normas y valores para obtener ventajas frente a otros.

Existe plena coincidencia en que las prácticas de corrupción están presentes en los diferentes estratos y niveles de la sociedad, manifestándose no solo en el ámbito público, sino en todos los ámbitos del acontecer social, tal como se observa a partir de las diferentes categorías que existen, por lo que erradicarla se hace mucho más complejo y amerita de una estrategia integral que involucre a todos los sectores que conforman la vida del país.

Los hechos evidencian en forma concreta y categórica que la corrupción produce beneficios directos o indirectos a quienes se hacen cómplices de esta práctica, pues ellos perciben beneficios de primera a costas del pueblo, cada día más hundido en el campo del hambre, la miseria y la desesperación. En todos estos casos, uno de los elementos que mueven a preocupación es descubrir que la corrupción cada día gana más terreno y en muchos casos es socialmente conocida y aceptada, como si la tuviéramos inyectada en la sangre.

Compartimos lo señalado por estudiosos del tema cuando puntualizan: 1. Toda acción corrupta consiste en la trasgresión de una norma; 2. Se realiza para la obtención de un beneficio privado: 3. Surge dentro del beneficio de una función asignada; y, 4. El individuo corrupto intenta siempre encubrir activamente su comportamiento. Estas características hacen de la corrupción algo ilícito, fuera de las normas y leyes creadas para la convivencia y el ejercicio de funciones, en este caso públicas.

Los problemas de la corrupción en la administración pública están vinculados a la falta de instituciones fuertes, que se sobrepongan a los gobernantes del momento y permitan la continuidad de las políticas y acciones del Estado; queda claro que de hecho, el sistema político y de representación vigente en nuestro país, otorga a los gobernantes de turno la centralización en todas las decisiones importantes, propiciando la impunidad.

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