Por: Marcio Enrique Sierra Mejía
Colocar a unos a la derecha y a otros a la izquierda para describir la lucha política por el poder de Honduras, tiene un sentido equívoco. La dirección considerada. La trazada para el horizonte que se proponen seguir en la política de Honduras implica un debate. El cual evidencia el ideal de rumbos políticos diversos.
Hay temas en debate que emergen bajo dinámicas políticas controversiales que no deberían causar posiciones antagónicas. Y que dificultan los procesos para llegar a acuerdos necesarios para el desarrollo nacional. Por ejemplo es el caso de la educación. Por qué no se pueden lograr acuerdos para que la educación vaya a todos. Acaso nuestra población no tiene el derecho a tener más capacidad de decisión para ser más libres. ¿Hasta qué punto desear una mejor educación para aquellas personas de muy baja educación, es un blanco de la manipulación política y económica? Esto no puede ocurrir. Hay que actuar de común acuerdo para evitarlo. Los políticos no deben mentir descaradamente. Entre más educados sean los electores. Es difícil engañarlos. Pero si lo que se quiere es lo contrario. Entonces quiénes a la derecha y quiénes a la izquierda.
Me parece que lo más adecuado para diferenciar los rumbos es diferenciarlos en términos de posturas neoliberales y socialistas. Los neoliberales quieren un rumbo en que los principios del libre mercado como base y fundamento del orden económico nacional se conserven. Que la democracia continúe siendo condicionada y considerada como la forma sana de convivencia política. Que el matrimonio. Que la familia. Que la propiedad privada. Sean las bases del orden social. Este rumbo es lo que se puede considerar conservador. En relación con lo educativo los socialistas consideran que los neoliberales son economicistas porque preferirían que las masas populares fuesen menos racionales y más emocionalistas por cuestión de economía de mercado. Esto porque la racionalidad tendería a reducir las compras de los consumidores.
Entonces cuál es el rumbo que anhelan los socialistas? Qué los hace decir que tienen un rumbo político avanzado, innovador y revolucionario.
Los socialistas quieren imponer un nuevo rumbo. Favorecer la socialización de los medios de producción. Orientar el rumbo hacia la expropiación y la colectivización de la propiedad privada. Principalmente para que la producción de los pequeños minifundistas sea decidida en asambleas de trabajadores. O sea. Una variante de política económica en el rumbo del desarrollo agrario. En otras palabras. Favorecer las políticas de colectivización de la propiedad privada (rumbo radical). No todos los ideólogos socialistas piensan de este modo. Hay quienes abogan por un Estado socialista en el que las reglas del mercado capitalista operen pero bajo condiciones de un control del Estado enfático.
Los socialistas rechazan el statu quo injusto y abusivo. Proclaman el cambio de esa realidad. Critican la existencia de hambrientos, cuyos hijos no tienen futuro. El desempleo galopante. La manipulación de las leyes y la promulgación de las injustas. Proponen un destino con economía de planificación central, en la cual las decisiones que tome el Estado son las que fijan el valor de los productos y los servicios. O sea. Una intervención que desconoce otros agentes económicos. En otras palabras. Un mercado cautivo con libertad limitada. La política económica socialista propone la meta de organizar la sociedad sobre cimientos de igualdad. Equidad económica. En la que prive la cooperación moral del individuo, sin que existan retribuciones clasificadas por esfuerzo. Y más bien promoviendo estructuras políticas y económicas de distribución como el Seguro Social. En fin para los socialistas no es el mercado lo que nos sacará de la miseria sino la responsabilidad social.
En conclusión. Pienso que hay un abanico de diferencias y remedios entre neoliberales y socialistas. Opino que el rumbo político no es el del estatismo que vemos fracasado. Pero tampoco un rumbo en el que se defienda dogmáticamente la eficacia del mercado. Hay espacios que no son individuales y que no es el mercado el que los va a solucionar. Como lo plantea Isaiah Berlin “la libertad total para los lobos es la muerte para los corderos, para los poderosos, para los dotados, no es compatible con una existencia decente de los débiles y menos dotados”. Somos seres humanos que debemos tener respeto irrestricto a los derechos humanos. Esa es la meta mayor del rumbo político que se tome. Eso es lo que debemos mantener y ampliar.