Breves palabras para un amigo que partió

Hombre de buenos sentimientos, de fácil palabra, como la generalidad de los intelectuales, siempre sonriente, dispuesto a entablar conversación sobre cualquier tema literario, aunque era muy amante de la poesía, particularmente. Jamás alimentó apetitos egoístas, cuando se le preguntaba por determinado libro o apunte cualquiera, si él lo tenía, era muy corriente que dijese yo lo tengo, hay se lo voy a traer; y en efecto, a la hora señalada estaba el libro y si no era posible, al menos, una fotocopia del mismo. En sus pláticas, siempre se evidenciaba el inmenso cariño y respeto por nuestros escritores, como también su enorme cariño por su tierra natal, Santa Rosa de Copán.

Nuestros amables lectores se preguntarán, de quién hablo, pues nos estamos refiriendo al destacado poeta y escritor LUIS ROBERTO CASTELLANOS CONTRERAS, Q.E.P.D., quien cumplió sus tareas, en este planeta, hasta hace algunos meses, cuando apenas iniciamos la epidemia a que estamos sometidos.

Me dolió, sentí en lo más profundo de mi consciencia el sentimiento de pesar, perder a alguien que se estima; y es que, en realidad, duele la partida de un auténtico amigo. De inmediato vino a mi mente, cómo conocí a Castellanos, fue en una tarde lluviosa, con olor a tierra, en la entonces Biblioteca Nacional, donde desempeñó labores de dirección por muchos años, luego desempeñó similares funciones para el Congreso Nacional, como en otros organismos de carácter estatal; en el campo literario escribió muchos trabajos dedicados a los educandos, sobre moral y cívica también, colaboró en muchos diarios escritos, empezando en su ciudad natal, hasta llegar a nuestra capital, donde regularmente nos deleitaba con sus artículos aquí en diario LA TRIBUNA.

Fue miembro de la Sociedad Literaria desde su fundación, en octubre de 1968, hasta el día de su partida, los que arrojan un total de 52 años como miembro activo en la organización literaria.

Desafortunadamente, no pudimos asistir a su despedida en un cementerio local, como hubiese sido lo adecuado, las condiciones ambientales en que vivimos, no me lo permitieron, pero a través de estas líneas, quiero enviar a todos sus parientes, empezando por sus hijos, nuestras expresiones de mi más sincero pesar.

Manuel Aguilar Palma
Periferia de San Miguel de Heredia
Tegucigalpa, M.D.C.