Hace poco, estaba pintando y escuchando a la vez un audio libro, y algo llamó poderosamente mi atención; el autor decía que el ser humano tiene cuerpo, espíritu y mente (alma) y que cada una de estas áreas debe ser alimentada apropiadamente para lograr un equilibrio en la vida. Hablando del cuerpo, el lógico cuidado incluye una buena alimentación, ejercicio, abrigo, descanso apropiado y todo aquello que lo mantenga en un óptimo funcionamiento. El espíritu necesita de todo lo que está relacionado con Dios, experiencias religiosas y, en fin, lo que es del ámbito litúrgico, etéreo y que lleve al ser humano a un plano más allá de nuestro mundo material. Quedamos entonces con aquella área que muchos llaman alma, en donde se congregan nuestros pensamientos, deseos y emociones; es la que nos define en cuanto a nuestra personalidad, gustos y preferencias.
Ahora; ¿Cómo se alimenta el alma? Es una excelente pregunta ¿cierto? Bueno, según el autor que les cuento, la mente (alma) se alimenta con la lectura, el conocimiento, el arte en todas sus expresiones y las actividades sociales que fortalecen nuestras emociones.
Luego de escuchar todo lo anterior, encontré un papel y un lugar importante que ocupa el arte en todo individuo: es un alimento para la mente (alma). Eso me hizo pensar en tantas personas que aparentemente están bien nutridas a nuestra vista, pero por dentro están en completo estado de inanición; además por primera vez vi claramente la razón por la cual los intelectuales gustan tanto del arte en sus diferentes manifestaciones: la música, la poesía, escritura, teatro, las artes plásticas entre otras. Quiero decirles que eso causó alivio a mi mente, pues me ubicó en un lugar muy importante en la vida: Soy proveedora de alimento para la mente, hasta tengo ganas de decir eso cuando me pregunten a que me dedico ¿Qué les parece? También este tipo de análisis me hizo entender muchas cosas que pasan en nuestra sociedad: he visto personas que no lo piensan dos veces en comprar un plato de comida con un precio exorbitante pero que desprecian un producto artesanal por caro, habiendo yo presenciado que pagaron un valor más alto por un momento de placer culinario; y si hablamos de zapatos, carteras, celulares, televisores y automóviles, nunca terminaríamos de platicar del asunto. También hay algunos tan espirituales que todo lo material les parece pasajero y falto de valor. Por supuesto, también existen aquellos que se vuelcan a lo mental de tal forma que se vuelven cínicos y despreciativos de todo lo demás. Veo y confirmo entonces que somos seres tripartitos, y que cada área de nuestra vida es importante y tenemos que llegar a equilibrarnos para realmente ser felices en esta vida… y la otra…
Creo que actualmente nos ha tocado existir, más que en muchas épocas anteriores, en una era de adoración al cuerpo y de lo inmediato; posiblemente el consumismo desmesurado y los medios de comunicación que hoy podríamos llamar “comida chatarra” para la mente, nos tienen en un estado en el que no nos gusta esforzarnos en nada; a nuestra generación no le gusta la disciplina, el conocimiento histórico, las buenas costumbres que requieren sacrificios, etc. Es por eso que cualquier ruido con algo de ritmo lleno de idioteces en sus letras, gana premios musicales a nivel mundial, créanme, que todavía me cuesta entenderlo. Por mi parte quedo con dos grandes satisfacciones: la primera es que me considero una persona bien nutrida en cuerpo, alma y espíritu (creo que más bien, tengo que bajarle un poco a la porción para el cuerpo ¡esta cuarentena me tiene descontrolada!) y la segunda, es que soy un eslabón muy importante en la elaboración de alimento para el alma; produzco una de las sustancias más nutritivas, sabrosas y capaces de crear sensaciones de placer y felicidad, soy una hacedora de cultura, historia e inteligencia; ¡ah! Porque por si no lo sabían, practicar y analizar el arte aumenta la inteligencia en el ser humano, así que me siento muy feliz por mi colaboración a la sociedad.
Hoy quiero animarlos a hacer un recuento de las calorías que cada día consumen sus mentes; ¿serán suficientes? ¿Qué tipo de alimento para el alma es su preferido? ¿estarán mal nutridos por consumir solo “chatarra”? ¿con qué están alimentando a sus hijos?
Les recomiendo al arte como parte de su dieta diaria, verán como pronto sentirán sus beneficios…