Ideología nacionalista en este siglo XXI

Por: Marcio Enrique Sierra Mejía

El nacionalismo en Honduras como ideología política aún tiene vida. Y como fuerza política partidaria tiene pujanza. Es competitiva. Organizada. Con recursos económicos para hacerle frente a los partidos adversarios en las elecciones generales.

Su ideología es conservadora. Afín con el liberalismo económico. Promueven un pensamiento económico que defiende la libertad económica. Favoreciendo una postura cautelosa ante la intervención del Estado en la economía. Respetan la premisa de Adam Smith. La que sostiene que el mercado se puede regular a sí mismo. Por una mano invisible que regula la economía y las fuerzas de la oferta y la demanda. Reconocen las deformaciones que existen en el mercado. Ante lo cual, favorecen el establecimiento de intervenciones estatales para que la libertad económica genere condiciones de mayor inclusión social. En este sentido, adoptan elementos del humanismo cristiano para valorar los costos del ser humano como objetivo central del desarrollo.

En la actualidad. Se puede constatar una ideología nacionalista inclinada hacia la puesta en práctica de políticas macroeconómicas que ponen énfasis en reformas neoconservadoras. Comparadas con las reformas impuestas en los tiempos del ajuste estructural aplicado en la década de los noventa. Se puede decir que, hoy por hoy, han adoptado una postura dúctil en la manera de concebir las políticas macro y microeconómicas.

El esquema de gobernabilidad económica nacionalista aún es neoliberal ortodoxo. Siguen al pie de la letra una agenda de medidas que aseguren estabilidad económica. En lo micro económico aplican medidas de inclusión económica menos rígidas. Siempre con la aprobación del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.

Los nacionalistas manifiestan una postura abierta ante el proceso de globalización neoliberal. Y buscan atraer inversionistas internacionales a través de la reestructuración de áreas territoriales nacionales en las que facilitan regulaciones de tipo privado (ZEDES). Postura controversial. Que aprovechan sus adversarios socialistas para generar desinformación e interpretaciones sesgadas. Convenientemente argumentadas, a través de estudios bastante bien documentados, realizados por intelectuales claramente anticapitalistas.

Los ideólogos socialistas cuestionan la manera cómo los nacionalistas conciben la articulación de inversiones internacionales en el país a través de “enclaves territoriales”. Enfatizan en el asunto del régimen de autoridad y los patrones normativos que “regulan el acceso, el uso y las formas de control sobre los recursos (naturales, simbólicos, políticos) que alberga y produce el territorio (Leonard, Eric, 2019).

Este argumento, si bien tiene sentido crítico, no es del todo aceptable. Las ZEDE son perfectibles y pueden ajustarse a un enfoque normativo consecuente con el interés nacional. Ciertamente, que el cuestionamiento sobre el contexto de “secretividad” que rodea la política de gobernanza y de articulación del manejo de las ZEDE y las inversiones en ellas previstas. No es asunto de seguridad nacional, que justifique impedir que la ciudadanía conozca sus formas de gobierno. Pero esto es un asunto de transparencia que los nacionalistas seguramente deben superar para bien del interés general.

El dilema ideológico de los nacionalistas en el siglo XXI es evolucionar la postura económica neoliberal. Reconocer que el crecimiento económico no constituye un fin en sí mismo. Si no que su consecución es prerrequisito del progreso social, pero no lo garantiza. Nuestro capitalismo genera desigualdad y concentra riqueza, tanto social como territorialmente.

El otro aspecto importante en la ideología del ser nacionalista tiene que ver con el populismo de derecha que le aducen está aplicando. Lo cual es verdad. Como también lo es que los socialistas y los liberales lo practican. La pléyade o grupo de líderes políticos que emergen luego del ocaso del régimen militar. Son ejemplos magníficos del populismo de derecha que surge en Honduras. Y con la aparición de los socialistas en la arena política, aglutinados en Libre, emerge el populismo de izquierda. No es un modelo político, pero sí una estrategia política para ganar el poder. Se ha convertido en un discurso. Un vocabulario que utilizan para hipnotizar al pueblo. Poniendo de relieve el acostumbrado cliché del pueblo vs. las elites corruptas.