Autor: Luis Alonso Gómez Oyuela
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DANLÍ, EL Paraíso. ¿En qué consiste la magia de la Navidad? ¿Regalos, abrazos y comidas? Cada quien la concibe a su manera y conocimientos religiosos. Pero, ¿Qué significa para ti? Hagamos un recorrido bíblico-teológico sobre este el único acontecimiento histórico, cuyo objetivo era traer paz al mundo. Por esta época es usual escuchar en los servicios religiosos un himno que expresa: Al mundo paz, nació Jesús, en resumen es un anuncio, que deseáramos escuchar de los gobernantes del mundo para sosiego de la humanidad.
Al mundo paz, es la manifestación del reino glorioso de un rey, que lleva el nombre de Dios; y se sienta sobre un trono eterno. Una referencia tacita al Rey eterno que había de levantarse en la familia de David, tal la descripción del Salmo 45. A diferencia de otros gobernantes del mundo, este Rey sufriría el rechazo de su propio pueblo. Sin embargo, existe un juramento divino, repetido una y otra vez, de que el trono de David, bajo el Primogénito de Dios sería eterno.

Isaías es el libro profético mesiánico por excelencia. En lenguaje no sobrepasado en ninguna literatura. Se extasía sobre las glorias del reino del Mesías. Una visión magnifica de la edad mesiánica. Las naciones harán de sus espadas rejas de arado, y de sus lanzas harán hoces; resultado final del reino del Mesías. Al mundo paz, es un mensaje con características para el presente y para el futuro de la humanidad. Lo esencial para ti, es que esa magia de la Navidad te contagie y llene de paz tu corazón y tu familia.
El profeta Isaías habla de un Renuevo hermoso y glorioso que saldrá de la familia de David y será para su pueblo, nube de día y resplandor de fuego de noche, como la nube que guió a Israel a través del desierto. ¿Han visto como los árboles, cuyas ramas son cortadas y solo queda el tronco? Dan la apariencia de nunca más renovarse, sin embargo, en pocos días surgen los renuevos o cogollos para dar vida nueva con un nuevo follaje.

El renuevo del profeta es nada menos que el Mesías anunciado a través de los siglos, en cuyo follaje estarán seguros quienes crean a su mensaje de paz al mundo. Esto también es magia mis amigos lectores, de como Dios habla a través de la naturaleza con esa bella ilustración del renuevo.
Luego el profeta, 700 años antes que ocurriera el nacimiento del Mesías, lo anuncia diciendo: alguien en la familia de David, que nacerá de una virgen; evidentemente el renuevo, mencionado por el mismo profeta en el capítulo 4:2. En aquel tiempo el renuevo de Jehová será para hermosura y gloria, el fruto de la tierra para grandeza y honra a los sobrevivientes de Israel. “Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel, acto seguido, volvemos a la magia de la Navidad.

Un niño: Qué maravilla, cómo Dios cumple sus promesas. Otra vez el profeta nos conduce por el maravilloso camino del Mesías. Un niño que nacerá de la familia de David, cuyo nombre será llamado Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz, que se sentará sobre el trono de David y cuyo gobierno no tendrá término. Su ministerio será en Galilea. Este niño no puede ser otro, sino el Rey eterno prometido a la familia de David.
Esta es la magia de la Navidad del niño que nació en Belén hace más de 2 mil años, que la noche del nacimiento, había pastores en la misma región que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño. Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeo de resplandor; y tuvieron gran temor. Pero el ángel les dijo: No teman porque he aquí nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor. Esto os servirá de señal: Hallareis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre. Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios y decían: ¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!”.

Para el mundo de aquel entonces este acontecimiento pasó inadvertido, no así para los pastores, una vez que los ángeles se habían ido dijeron unos a otros: Pasemos, pues hasta Belén y veamos esto que ha sucedido, y que el Señor nos ha revelado. Vinieron pues, apresuradamente, y hallaron a María y José, y al niño acostado en el pesebre.
Aquella fue la mejor de las navidades, con todo su realismo. Sin embargo, no perdamos la magia de la Navidad. Dios con nosotros entre la pandemia que ha cobrado miles de vidas y la tragedia de las tormentas tropicales con miles de damnificados que no tendrán una Navidad feliz en el seno de sus hogares. Hoy es el momento de la solidaridad para llevar un poco de alivio a los que sufren. Deja a Cristo entrar y no le dejes en el pesebre de la indiferencia.



