En albergues que no los protegen del frío de diciembre y tristes, por haberlo perdido todo, se encuentran más de 300 familias damnificadas cuyas casas quedaron destruidas, en las aldeas La Reina y Naranjito, en el municipio de Protección, Santa Bárbara.
Ambas comunidades desaparecieron al ser soterradas por completo, luego de deslizamientos ocasionados por el paso de las tormentas tropicales Eta e Iota.
La alcaldesa de Protección, Teresa Sarmiento, explicó que según autoridades del gobierno, se gestiona la adquisición de un terreno seguro para destinarlo a la construcción de los inmuebles.
Agregó que las familias damnificadas de la aldea La Reina atraviesan por una situación dolorosa, sin la más mínima posibilidad de retornar a sus casas, pues dicha localidad ahora es inhabitable.
La alcaldesa hizo un llamado al Presidente Juan Orlando Hernández, para auxiliar a las familias que quedaron desamparadas en esas aldeas, sin un techo dónde vivir.
Por ahora no se sabe para qué fecha podrían estar listas las casas para los damnificados, ya que según Sarmiento, «dependo mucho de la voluntad del gobierno y el compromiso que se hizo en buscar el terreno y construir las viviendas para estas familias”.

HABILITAN CARRETERAS
Otro de los graves problemas que enfrentan los pobladores es el difícil acceso a las comunidades aledañas, por lo que, según indicó la funcionaria, se trabaja en la habilitación de las carreteras destruidas por los derrumbes e inundaciones provocados por las lluvias.
Lamentó que desde junio no reciben los fondos municipales, por lo que la falta de recursos impide optimizar y agilizar el apoyo que se brinda a los habitantes para suplir sus necesidades.
Pese a las limitaciones, destacó que el gobierno acreditó algunos recursos para reparar las carreteras dañadas y costear la alimentación de las familias de las aldeas desaparecidas, con el apoyo de la empresa privada que ha donado víveres.
Sarmiento señaló que también están en riesgo las comunidades cafetaleras de La Senigal, La Libertad, Viejo Porvenir y Coco Helado, donde debido a las carreteras destruidas se podrían perder las cosechas.
