MADRID. EFE. Atlético de Madrid encara este día un derbi liguero de la mayor dimensión posible gracias a su crecimiento futbolístico en curso, con la posibilidad de cambiar su papel de aspirante a favorito si vence a un Real Madrid renacido cuando sintió de cerca el abismo, obligado a puntuar si no quiere seguir los pasos del Barcelona y sentir insalvable la distancia que adquiera el líder.
El primer gran derbi que acoge el estadio Alfredo di Stéfano presenta todos los alicientes salvo la falta de aficionados. Un Real Madrid-Atlético de grandeza, un duelo llevado a su máxima expresión en las dos finales recientes de la Liga de Campeones.
El recuerdo del éxito y la existencia de una continua revancha rojiblanca en un momento dulce. El paso al frente dado por Diego Simeone, que tanto se le demandó, cuando dispone de mimbres para hacerlo. Un liderato indiscutible que mide su fiabilidad ante el que se perfila gran rival por la corona liguera.