José Luis Moncada Rodríguez
El 8 de septiembre del 2019 fue la fecha que en diálogo con un amigo comunicador definí y anuncié mi intención de participar activamente en política, mediante anuncio de interés de ser precandidato a la Presidencia de la República por el Partido Liberal, del cual soy miembro y activista ya hace más de 40 años, los motivos o valoraciones fueron entre otras levantar al liberalismo que a pesar de ser un partido centenario y actor fundamental de la democracia, estaba bastante callado y con poco protagonismo en el escenario político y sumado a que mi trayectoria privada y pública me ha dado una capacidad y visión bastante completa de lo que el país ocupa y de lo que se puede hacer en base a la minuta liberal.
La experiencia fue realmente interesante y enriquecedora, se conoce mucha gente y se da empatía abierta con muchos hondureños deseosos de alternancia de personas y de partido político en la dirección del país; hay hartazgo, hay cansancio, hay decepción de todas las edades, sexo, nivel académico, clase social… en fin hay público para propuestas de cambios y transformaciones, todo esto me hizo animar más mi decisión; pero para mal de unos y beneficio de los que ya están en ese escenario y con intereses propios llegó la pandemia, el COVID-19 por su forma de contagio y las limitaciones de circulación me impidieron cumplir mi agenda de reuniones a nivel nacional y estructurar los cuadros y planillas de mi movimiento, sobró quien ofreciera montarlas, pero no soy de esas soluciones, es un tema serio y ocupa atención personal… en fin anuncié mi retiro y mi interés de seguir trabajando por la democracia y por el Partido Liberal.
Soy creyente que este momento es propicio para que el liberalismo regrese a gobernar el país, desafortunadamente la dirección del partido en estos últimos 10 años, no ha sido la oportuna para darle la fortaleza, estructura y organización para estas fechas históricas, todo lo contrario, se ha debilitado, la división y ataques han sido la agenda interna, algunos que se dicen líderes están alejados de los principios básicos del liberalismo, es más, me atrevería a decir que el presidente del Partido no comulga con ellos o los entiende a su manera, y sus actos así lo demuestran, es triste ver liberales de trabajo pasado que se quedan cómodos por intereses personales… chamberos pues.
Han salido de la contienda, Roberto Contreras, nuevo amigo y a quien admiró por su entrega e interés en aportar a la gran problemática social, tiene futuro en la alcaldía de San Pedro Sula; Arístides Mejía, quien después de navegar en aguas de otros partidos regresó, sus experiencias son válidas y madurez le da su valor; de esta manera quedaron tres precandidatos, el actual presidente del CCEPL, Luis Zelaya Medrano, quien para mí perdió una oportunidad enorme de levantar, unir y organizar el liberalismo desde esa posición y más bien trabajó no sé si consciente en la división, desarticulación y polarización; fatal error para el liberalismo y no digamos para sus pretensiones; a esto sumamos que bajo criterios éticos, morales y liberales no puede ni debe seguir en la presidencia del partido y ser precandidato, hay conflicto de intereses que ya son evidentes con comportamientos de él y de otros miembros del CCEPL, esto le sigue restando, pero bueno, cada quien sabe su estrategia y comportamiento.
Yani Rosenthal regresa después de cumplir su condena, acepta su falta, pide perdón e inicia su trabajo político, recupera su base pasada y suma nuevos; propuesta de unidad en tres momentos, liberales, oposición y el país, hay opiniones encontradas si sus antecedentes son válidos o son obstáculos… hay de todo, pero así es el liberalismo; Darío Banegas, diputado liberal, pero bastante independiente, buen discurso, pero con una personalidad propia, respeto sus ideas y comportamiento.
Ese es el escenario liberal, en mi calidad de autoridad estoy aportando a favor de una contienda con condiciones de equidad, transparencia, igualdad; y dispuesto a ser puente de diálogo, pero igualmente a denunciar lo que no corresponda a lo que los liberales queremos, un partido fuerte y un líder claro en su convicción liberal y patriota.