Dennis Castro
La política en Honduras sigue siendo un circo donde el poder real lo detentan los titiriteros que sí entienden que los instrumentos del poder deben estar en manos de quien sí sabe usarlos. Esto, por supuesto, no es nada nuevo en nuestro pobre y decepcionado país. Sin embargo, aquellos que queremos hacer de la política un instrumento al servicio exclusivo del pueblo, condenamos, lamentamos y nos oponemos a que se siga jugando con la voluntad de la gente y que los vivones de la política sigan aprovechándose de los suelos de prosperidad y de una verdadera vida mejor que aún sigue latente en los hondureños.
Por esto, es hora de depurar las candidaturas a diputados, sencillamente, porque el Congreso Nacional es ese poder del Estado donde se hacen las leyes que han de mejorar las condiciones de vida de todos nosotros. Por tanto, no es ese circo al que llega gente incapaz, que cree que ser diputado o diputada es el logro de un capricho, de una ambición infantil o de un asunto de puro glamour. No. Claro que no.
Hoy, vemos que en el Congreso hay de todo. Pero muchos y muchas son solo relleno, títeres útiles al poder de turno que les dice cómo pensar, cómo hablar y cómo votar. Y esto es una pena porque la figura del diputado es sagrada, patriótica y humanitaria. Por desgracia, hoy, muchos sirven a intereses oscuros que, lejos de servir al pueblo, lo dañan horriblemente.
Creo que en estas elecciones los hondureños deberían escoger bien a quien ha de representarlos en el Congreso. Que no se dejen seducir por figuras femeninas que se exhiben más que las estrellas porno, creyendo que esa es una buena forma de hacer campaña.
Además, que no se dejen llevar por sentimentalismos vanos que los llevan a elegir gente que no sabe hacer nada más que patear una pelota.
No es que yo esté en contra del derecho de todos los hondureños a elegir y ser electos, pero debemos ser claros. Zapatero a tu zapato. Es hora de que elijamos cerebros que piensen para el bien de Honduras, y no caderas sensuales, bikinis invisibles, expertos en hacer muecas e incapaces que, no por vestir a la última moda que se puede conseguir en los bultos, son los grandes legisladores.
Hago un llamado a los líderes políticos para que no sigan llenando el Congreso con gente mediática que tiene el cerebro vacío. Lleven gente que piense, que legisle a favor de Honduras y no modelos de Playboy, que en nada le han servido a Honduras, y que en nada le servirán.