Problemática de la reconstrucción

Por: Juan Ramón Martínez

Problemática de la reconstrucción. La reconstrucción del Valle de Sula, la reparación de los daños en las zonas cafeteras de Santa Bárbara, El Paraíso y la reparación de los ejes viales, no serán cosas fáciles. El gobierno, no tiene la competencia y los recursos para hacerlo solo. Es inevitable, la unidad interna de las fuerzas políticas, los grupos económicos afectados y la reconquista de la comunidad internacional que no confía en la honorabilidad pública, para el manejo de las donaciones. La constitución de un Consejo Consultivo es una buena medida. Y mucho más, su dirección que parece, no estará en manos del gobierno, cuya incompetencia ha quedado demostrada por el volumen de daños que, pudieron reducirse si, se hubiera mantenido los bordos de contención, y ampliado y limpiado, los canales de alivio. Así como la creación de canales para retener agua, como han hecho los holandeses.

La composición del Consejo Consultivo es interesante para el análisis. Este tiene que verse, desde los diferentes ángulos que ofrecen los integrantes. En términos políticos, no falta casi nadie. Allí está el Partido Nacional, el Partido Liberal –la fracción florista– y Libre. Es decir que la integración es, políticamente perfecta. En lo referido a los grupos económicos implicados y por ello afectados, es notoria la falta de los cafetaleros y los urbanizadores, que son parte de las causas del deterioro del agrosistema del Valle de Sula. Y víctimas de su crecimiento anormal. Esto hace que, en este caso, algunos nombres, sobren: casos de Rivera, Bendeck y Jiménez Puerto, cuya presencia es más política que técnica. De ellos, no hay que esperar mucho. Ahora, en términos de competencia para manejar la solución del problema es donde, el Consejo nos parece más débil. No se ven los expertos en ingeniería civil, urbanistas, además de expertos en uso de la tierra suficientes. Henry Merrian debió tener más compañía. Igualmente, es muy notoria la ausencia de ingenieros hidráulicos y expertos en supervisión de obras civiles. Sobre el uso del Consejo Consultivo para darle confianza a la comunidad internacional, de que los fondos no servirán para financiar la campaña del gobierno o de los partidos de la oposición, también este muestra debilidades. Como es natural, salen sobrando los políticos y faltan los banqueros, llamados a jugar en la práctica, un papel clave en la administración y manejo de recursos que, no deben ser tocados por el gobierno, por razones obvias. Aunque no está demás repetirlo: falta de confianza por la exitosa campaña de desprestigio a que ha sido sometido, por parte de los opositores.

Ahora bien, se puede argüir que, cualquiera puede organizar “su propio” Consejo Consultivo. Es decir que al final, es difícil contentarnos a todos. Cosa cierta. Pero ese es el precio de la participación de los implicados. Ahora, lo que no caerá bien a la comunidad internacional, es una forma de corrupción más sutil: el uso del manejo de la problemática, las características y sufrimiento de nuestros compatriotas y las propuestas para enfrentar los problemas, con finalidades políticas. Y mucho menos, la simple e inocente insinuación que, se usará el manejo de la reconstrucción, con finalidades continuistas del Partido Nacional o del actual gobernante. Las declaraciones de un diputado que debía lucir menos bobo; o la pretensión de la postergación de las elecciones que impulsa una poco inteligente diputada, no ayudan a crear confianza en la comunidad internacional. Especialmente, cuando en el orden mundial, salimos del “tiempo nublado” de Trump; y, empezamos, un período de reconstrucción del liderazgo de los Estados Unidos encabezados por Biden y el Partido Demócrata, que sin duda, tendrá efectos en los esfuerzos reconstructivos de las regiones afectadas.

Por mientras esperamos resultados y los “dudosos” miembros del Consejo muestran su competencia, –confirmando que estamos equivocados–, hay que priorizar la reconstrucción de los bordos, la limpieza de canales de alivio y la creación de nuevos medios para controlar las aguas que traen el Ulúa y el Chamelecón. Para iniciar Jicatuyo y Los Llanitos, que regulen los caudales de los ríos mencionados. Al tiempo que, estudiamos la vinculación de las tierras con el uso de las mismas: viviendas, ubicación de las maquilas; efectos de la caficultura sin sombra y códigos de construcción adecuados a las nuevas circunstancias que, plantea la estructura dañada que, por varios años, seguirá siendo muy frágil.

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