Choque de generaciones

Por: Miguel Osmundo Mejía Erazo*

Desde tiempos antiguos el fenómeno de conflicto entre las generaciones se ha venido observando cuando los hijos llegan a cierta edad y ya no quieren estar sujetos a las órdenes de sus padres. Las situaciones han cambiado conforme avanzan los años; no obstante los que peinamos canas tuvimos la oportunidad de crecer en hogares al estilo siglos 19-20 cuando las cosas eran diferentes. Recuerdo el respeto que había entre padres, hijos y hermanos. Nuestros padres nos acostumbraron a saludar por la mañana hincados y con las manos juntas cuando niños y ya adolescentes solamente con las manos juntas a recibir la bendición matutina; lo mismo por la noche.

Podíamos salir ya cuando estábamos mayores de los quince años hasta las nueve de la noche los varones, las hembras no salían por la noche y los fines de semana durante el día acompañadas de un hermanito. Había un orden jerárquico de respeto. En ausencia de los padres el hermano o hermana mayor asumía la responsabilidad de los padres y los menores guardábamos respeto a nuestros hermanos mayores y aún lo continuamos haciendo. Los que nacimos en los años 40 y 50 y somos pueblerinos no me dejarán mentir.

Cuando llegué a conocer para quedarme en Tegucigalpa sin olvidar la forma que me educaron mis padres y maestros, comencé a ver las cosas diferentes. Pero en los años 60 todavía se podía caminar de noche desde Comayagüela al centro de Tegucigalpa sin temor a ser asaltado. En muchos hogares se practicaban costumbres como las que mencioné anteriormente. Ahora situémonos en los años 80’s, hace justo cuarenta años escribí a máquina el primer artículo de opinión siendo estudiante de periodismo y fue hasta los años 1982-84 cuando estuve más activo en radio: Tegucigalpa, Católica, Comayagüela, América y del año 84 tengo varios artículos publicados en este prestigiado Diario LA TRIBUNA.

Lo que deseo compartir es sobre la participación en Radio Tegucigalpa con el recordado periodista Antonio Mazariegos, que tenía una campaña sobre la juventud que ya empezaba a descarriarse a inicios de 1980 cuando surgieron las primeras pandillas que no eran sanguinarias como las maras de hoy. Esta radio tenía un eslogan que se escuchaba a diario ¿“sabe usted dónde y con quién andan sus hijos”? Porque ya comenzaba el enfrentamiento entre padres e hijos en forma violenta.

Con la venia de don Antonio siendo estudiante universitario y catedrático de moral y cívica iniciamos el programa radial “Choque de generaciones”, que después cambió a “Generaciones en conflicto”, acompañado por la licenciada en Trabajo Social, Ángela Hernández, que se desempeñaba como orientadora del Instituto Hibueras de Comayagüela. Este programa dominical tenía como principal objetivo orientar a los jóvenes y padres de familia sobre valores morales y el asentamiento de buenas relaciones entre padres y adolescentes. En esos años comenzaban las pandillas y se acentuaba la rebeldía de los adolescentes frente a sus progenitores y con sus maestros, no obstante dada la experiencia de ambos conductores, podíamos dar un valioso aporte a los radioescuchas. Llevamos al programa a jóvenes acompañados de sus padres para tratar en vivo sus puntos de vista sobre un tema en particular por lo que resultaba muy atractivo el espacio; además permitíamos llamadas de padres de familia exponiendo sus casos relacionados con el comportamiento de sus hijos. En varios programas logramos la presencia de jóvenes pertenecientes a una de las pocas maras o pandillas de aquel tiempo. Mantuvimos el programa por varios años.

Hoy en día estos grupos están conformados no solamente por jóvenes. Hemos visto por los medios de comunicación personas adultas con formación universitaria, cuya presencia nos parece increíble que estén involucrados. Ahora la dinámica ha cambiado con el reclutamiento de niños y adolescentes que son utilizados por los dirigentes adultos. Las cárceles están llenas de jóvenes y adultos de dos o tres maras organizadas a nivel nacional e internacional. Así como actúan estos grupos antisociales así tendrá que ser la respuesta de las autoridades y mucha será la tarea de prevención y combate a este flagelo que debe continuar por parte de padres de familia, centros educativos, instituciones del Estado, ONG, iglesias, Ejército, Policía, medios de comunicación y personas comprometidas con la sociedad. Sobre todo considero de suma importancia combatir las causas por las cuales estos grupos crecen cada día.

*Profesor y periodista
[email protected]