Indudablemente vivimos tiempo difíciles, lo que nos provoca miedo e incertidumbre, ante un futuro nebuloso y poco predecible.
Vivir con esperanza en medio de tiempos difíciles, quizá no sea del todo fácil, pero según el padre Hermer Sorto, solo se logra cuando podemos pensar bíblicamente acerca de la situación que estemos viviendo.
“Pese a la angustia y desesperación que vivimo en estos tiempos, jamás debemos perder la confianza en Dios, el es quien nos sustenta y nos libera de todo peligro”, afirma nuestro entrevistado.
“Jamás debemos desconectarnos de Dios, quien es nuestro gran salvador, esto nos infundirá ánimo y esperanza”, si nos sentimos abandonados en medio del sufrimiento, debemos recobrar ánimo en las palabras del salmista:
“Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones”.
Otro fuerte asidero en épocas de turbulencia es la
La resiliencia y el optimismo que según los expertos, son herramientas que nos ayudan en situaciones adversas y nos permiten salir fortalecidos, no negando los aspectos negativos, pero sí aceptándolos y superándolos gracias a las partes positivas que sí existen o que podemos generar llegado el momento.
Superando los momentos difíciles
Seguramente con todas las pruebas que hemos vivimos en este año 2020, los hondureños en general hemos sufrido episodios de pánico, angustia, ansiedad, estres postraumático y hasta depresión.
Pasando del plano espiritual, que es lo vital con lo que debemos vivir, los sicólogos aconsejan o brindan una serie de herramientas que nos ayudarán a enfrentarnos el día a día:
1. Viejos esquemas
Nuestro cerebro necesita ahorrar la mayor cantidad de tiempo y energía posible. Para eso estructura la realidad y la experiencia en base a esquemas que va acumulando. Ante un evento, rescata un esquema similar que pueda sernos útiles. Estos esquemas, a priori positivos, a menudo son la fuente de malestar al conformarse como creencias limitantes. Por eso, cuando tenga la adversidad delante, evalúe si las emociones negativas que siente parten de esa realidad o de los viejos esquemas.
2. Lo peor y lo mejor
Imagine dos resultados a la situación que ha aparecido: lo mejor que podría pasar y lo peor. Mientras que lo primero le hará sentir alivio y desbloqueará las emociones, lo segundo hará que genere soluciones y mecanismos de seguridad, y le permitirá también ver que, incluso la peor de las situaciones, no siempre es tan negativa.
3. Proteger su vida
La adversidad nos cierra el foco. Nos centramos solo en aquello que tenemos delante y descuidamos los demás aspectos. Esto puede tener consecuencias negativas: olvidarnos de las demás variables puede hacer que existan factores que se vayan sumando y que entremos en un círculo vicioso de malos eventos. Proteger todo aquello que conforma su vida, aunque sea con una menor intensidad.
4. Apoyo
Apóyese en todo aquello de su vida que normalmente le alivia, le da seguridad o le hace sentir bien. Puede ser el trabajo, un amigo o la rutina de autocuidado diaria.
5. Mantenga las rutinas
La adversidad de por sí ya altera nuestros patrones de comportamiento. Para restaurar en parte el equilibrio, debemos mantener en la medida de lo posible todas aquellas rutinas que conforman nuestra vida: mismos horarios, actividades deportivas, tiempo de ocio… Nos generará también sensación de control sobre nosotros y nuestro entorno.
6. Acepte y suelte
Todo aquello que está en nuestra mano poder cambiar, eliminar o modificar es lo que debe llevarse nuestra energía. El resto, lo invariable, solo debe ser aceptado y, con el paso del tiempo, dejar que se vaya.
Nuestra actitud determina un alto porcentaje del éxito que tenemos en nuestra vida, especialmente en aquellos momentos más complicados. Pero no todo es cuestión de tomar la decisión de poner buena cara. Necesitamos también herramientas y recursos añadidos que puedan empujar la resiliencia y el optimismo, hacer que crezcan y que puedan retroalimentarse para poder superar la adversidad.