Los Idus de Marzo: ETA y los fantasmas del Mitch

Estado esbelto y los 7 desperdicios

Jairo Núñez

Los Idus de Marzo: ETA y los fantasmas del Mitch. «Los Idus de Marzo» son días que el calendario juliano registra como augurios de la buena suerte; jornadas de celebración y de las buenas noticias, según la tradición romana y que aún persiste en varios lugares del mundo. Estos días eran muy esperados, puesto que sus astrólogos ya afirmaban que durante esos tiempos ocurrían sus “idus” o lunas llenas, cargadas de solo buenos augurios para la población y sus gobernantes, muchos de los cuales tomaban sus decisiones basados en las premoniciones que traían los idus.

Curiosamente, un sábado 7 de marzo, buscando literatura para pasar mis fines de semana en los cuales no imparto mis cursos de posgrado en la universidad, y una semana antes de declararse la cuarentena por la crisis sanitaria mundial, me encontré precisamen-te con este título en la librería: Los Idus de Marzo. Me llamó fuerte-mente la atención no solamente su portada, sobria, misteriosamen-te atractiva, sino también su autor: el expresidente de la República, Carlos R. Flores Facussé. No sabía lo que me esperaba leer.

No lo pensé dos veces antes de adquirirlo. Como pude, al llegar a mi oficina, abrí el libro y en cuestión de una semana lo leí (tardado por lo apasionante de su contenido, el cual iba disfrutando y por la extendida cuarentena). Comencé a meditar sobre su título y tratar de relacionarlo con su contenido, la relación resultante: fuerte y directa. Le escribí al autor y le comuniqué que publicaría un artículo sobre su libro ya que me había parecido brillante, ilustrativo y con mucha referencia histórica. –Me parece bien– contestó. Entonces procedí.

La obra nos va narrando de primera mano, con datos, apartado de cualquier sesgo personal y con una maestría inigualable, los mo-mentos que como nación pasamos, desde la Asamblea Constituyen-te de 1982, el rol de Honduras en los momentos más difíciles de la guerra fría; abordando el origen de varios temas que todavía for-man parte del debate público, tales como Palmerola, las tensiones en los cuarteles en esa transición hacia la democracia, la reforma de la Policía, la eliminación de la jefatura de las Fuerzas Armadas, los cuales son solo algunos ejemplos entre muchos otros temas de relevancia nacional.

Antes de toda la historia previa a 1998, el autor relata cómo el huracán Mitch vino a echar por tierra nuestros “idus”, ya que el país se perfilaba al nuevo milenio con una luz de esperanza, sin saber que como a Julio César, nos esperaba una conspiración, esta vez de parte de la naturaleza, para impedir que la Nueva Agenda, un plan de desarrollo de avanzada, se pudiera implementar. Ese mons-truo que penetró al país, arrebatando vidas, destruyendo la infraes-tructura y los sueños de los hondureños, representó el resultado del mal augurio ante las lunas llenas que se avistaban. Sin embargo, con lo que se pudo se salió adelante.

Hoy, aunque no estábamos precisamente ante los “idus”, ya que la esperanza se ha prácticamente extinguido en la población, nos encontramos ante otro embate de la naturaleza: ETA, que como haciendo referencia al grupo terrorista y separatista vasco, ha veni-do a ponernos al desnudo nuestras carencias como país, evocando esos viejos fantasmas del Mitch con puentes caídos, poblaciones incomunicadas, familias enteras sufriendo y separadas, malos re-cuerdos a flor de piel. ETA nos vino a rematar. Es la cereza del pastel en una crisis sanitaria, en tiempos de alta corrupción política y una aguda crisis económica.

Es un recordatorio de lo mal que estamos y que siempre podemos llegar a estar peor. De lo vulnera-ble de nuestras estructuras que no han recibido mantenimiento en décadas, talvez nunca. De los miserables remiendos que nos acos-tumbran a hacer.

Tendrá que surgir un líder entre nosotros, que, con amor verdade-ro a esta ya golpeada nación, retome esa agenda no culminada, esa agenda de avanzada, modernista, y poco a poco la convierta en realidad en un país que parece que todos los días se toca fondo, pero que cada vez se descubre que podemos caer más, en una na-ción con una población noble y altamente resiliente. Sin embargo, como adelanto del libro, se puede descubrir que la nueva agenda está inmersa en cada una de las 10 partes que está escrita esta inva-luable obra que debería ser parte del vox populi y a su vez integrar nuestra biblioteca personal. Asimismo, para aquellos que prefieren leer en Kindle de Amazon, también está disponible en esta platafor-ma. Es una obra patrióticamente recomendada.

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