Óscar Lanza Rosales
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En esta semana íbamos a celebrar la Semana Morazánica, pero con la llegada del potente huracán Eta, solo una parte de los que pensaban salir de vacaciones, salieron.
No obstante, la mayoría de los hondureños estamos preocupados por sus consecuencias, que pueda dar lugar a un rebrote de coronavirus de Padre y Señor nuestro, que nos obligue a un confinamiento más restringido que el que estamos viviendo actualmente; como ha sucedido en Europa, que sus habitantes acostumbrados a aprovechar al máximo su temporada de verano -julio y agosto- volvieron a veranear de manera desenfrenada, aún con la pandemia, y nuevamente estamos viendo los malos resultados, con el cierre casi total de algunas economías por un mes, por los veraneantes que no cumplieron con las medidas de bioseguridad.
Entendemos a las empresas turísticas por el interés de promocionar sus negocios en esta Semana Morazánica, pues están al borde de la bancarrota -algunas ya sucumbieron a la paralización de actividades- pero con la reapertura de sus negocios, deben ayudarnos a ser rigurosos con esas medidas de bioseguridad en sus establecimientos. La recomendación es que deben ser prudentes en brindar sus servicios, para que la reapertura económica continúe y no se vaya a interrumpir de nuevo después de esta semana, o cuando se reprograme.
También entendemos a los que se van de vacaciones esta semana. Tantos meses de encierro es desesperante. Muchos de nosotros hemos seguido las recomendaciones de los psicólogos y otros expertos en el tema, para hacerle frente a esta pandemia y a su confinamiento prolongado.
Hemos puesto en práctica, el contacto frecuente con nuestros seres queridos y amigos, para tomar conciencia que no estamos solos; el ejercicio físico con regularidad; dedicarse a actividades y entretenimientos que uno disfrute; escuchar la música preferida; dormir lo suficiente; comer lento y saludablemente; mantenerse hidratado; permanecer en contacto con la naturaleza y la luz solar; hacer pausa en las redes sociales y en nuestros tiempos de actividad; limitar el flujo de noticias por nuestra salud mental.
Aunque nos esmeremos por cumplir todo esto, a la larga este confinamiento cansa, tenemos esa sensación de estar atrapados en una rutina interminable y que todavía no se ve una luz al final del túnel, con un tratamiento o una vacuna que termine con la enfermedad, lo cual conduce a la ansiedad, que no es otra cosa, que un agotamiento emocional, o un estado de estrés excesivo y prolongado. Y por eso es que han aumentado en un 20% los pacientes en el Hospital Psiquiátrico Mario Mendoza, en estos tiempos de pandemia, y también la violencia doméstica y los pleitos intrafamiliares, denunciados por los medios.
Por eso comprendemos la necesidad de la gente de salir de su casa y escapar de la rutina. Hay algunos capitalinos que se conforman con ir a dar una vuelta en su carro, a los alrededores de la ciudad o hacer una caminata en un parque.
Pero hay que advertirles a los que van a salir más lejos de sus casas para aprovechar este feriado, que no deben tomarlo como las anteriores Semanas Morazánicas ¡que fueron muy festivas y de mucha parranda y playa! Esta salida es para su salud mental, para cambiar de aire, de ambiente. Es para salir con los familiares que viven en su casa, con prudencia y cumpliendo al pie de la letra las medidas de bioseguridad. No es para irse a sumarse a las aglomeraciones, ni concurrir a espacios cerrados, como discotecas, o encontrarse con amigos y familiares, a quienes hay que ver de lejitos.
Lo ideal sería, que usted con los que viven en su casa alquilaran una casa para su exclusividad, sin invitados, para que ustedes cocinen sus propios alimentos o los adquieran por pedido.
Esta vez amigos vacacionistas, hay que salir con la mentalidad y responsabilidad ciudadana de los asiáticos -taiwaneses, chinos y japoneses, entre otros- que acatan amablemente las exigentes medidas higiénicas.
No hay duda, que mucha gente va a salir en noviembre y diciembre, con el feriado y la Navidad, pero tiene que ser una salida inteligente y responsable, cuidándose al máximo, para no afectar a tus familiares o a la demás gente, principalmente al personal de salud, que ha sido víctima mortal, porque muchos de nosotros no hemos actuado responsablemente.
Si todos nos proponemos cuidarnos, es posible contener la propagación de este virus, tal como lo está haciendo Taiwán, que en plena actividad económica, llevan más de 200 días sin un fallecimiento por covid-19. ¡Imitémoslos!