Nery Alexis Gaitán
Estamos a las puertas de celebrar el Bicentenario de nuestra independencia. Debido a su trascendencia, este hecho histórico no debe pasar desapercibido por la hondureñidad. Ya que es motivo para reflexionar profundamente sobre el destino de la patria y hacia dónde deseamos dirigirnos.
Y es que, en estos casi 200 años de nuestra independencia, el país ha pasado por una serie de circunstancias que de una u otra manera han afectado su desarrollo y no nos hemos convertido en la nación próspera que todos deseamos. Este aniversario debe ser motivo de honda reflexión en aras de la búsqueda del bien común, para que construyamos la patria de nuestros sueños.
Para celebrar este magno acontecimiento como debe ser, el gobierno creó la Comisión del Bicentenario el 14 de septiembre de 2017, la cual está conformada por los secretarios de la Presidencia, Educación, Finanzas y Gobernación; por el Coordinador General de Gobierno, el Rector de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) y otras universidades del país. Todos coordinados por el escritor y analista político, Juan Ramón Martínez, que para tal efecto fue nombrado embajador Ad-honorem para asuntos del Bicentenario.
Nos parece acertado que el gobierno le ha dado la importancia que se merece a esta celebración, y desde ya la Comisión está trabajando arduamente para que se conmemore el Bicentenario como debe ser, una fiesta de todo el pueblo. Por primera vez se está involucrando a toda la hondureñidad. La participación ciudadana involucra a todas las comunidades, grandes y pequeñas; para tal efecto los gobernadores políticos, los alcaldes, los dirigentes de todo tipo tendrán una destacada participación.
Se hará énfasis en resaltar la idiosincrasia de vida de los pueblos, sus comidas, sus bailes, sus tradiciones, etc. Como un reconocimiento a lo que somos; pero también resaltando la identidad colectiva que define al hondureño.
En esta celebración habrá premios en diferentes categorías; tales como oratoria, cuentos, leyendas, ensayos; baile, etc. Asimismo, se abrirán concursos para la redacción de diversos libros relacionados con nuestra historia. Se espera que se redacte una historia de Honduras para primaria, otra para secundaria, una más para que se estudie nuestra historia a nivel universitario y finalmente una historia general para toda la población.
También se espera realizar la publicación de una serie de libros, de autores nacionales y extranjeros, que son fundamentales para conocer nuestra historia. Son libros que todo hondureño bien nacido está obligado a conocer.
Asimismo, se exaltará la vida y obra de nuestros próceres, que empezaron a perfilar el rostro de la patria. Y cosa inusual, se espera construir un museo dedicado a nuestra historia, haciendo énfasis en la figura de José Cecilio del Valle.
También se tiene proyectado un Congreso de Historia, donde los participantes puedan reflexionar sobre los temas torales de nuestra vida republicana. Y se incluirá el tema sobre la identidad nacional.
Esta celebración del Bicentenario debe ser una fiesta de todos aquellos que amamos a nuestra patria y que deseamos un mejor futuro para las próximas generaciones. En ese sentido, esta celebración implica el involucramiento de los mejores hijos de Honduras en todas las ramas del saber; además el fortalecimiento y divulgación de nuestra riqueza cultural.
Ese es el sentido de la celebración del Bicentenario, enaltecer a nuestros próceres, dar a conocer más nuestra historia, reflexionar desde el ámbito de las ciencias sobre nuestra riqueza cultural, sobre la idiosincrasia del hondureño, hacia dónde nos dirigimos y por qué; en fin, es una profunda reflexión sobre el destino de nuestra patria.
No podemos seguir lamentándonos por algo que sucedió hace más de 500 años, con la llegada de los españoles, para tratar de justificar nuestros desaciertos a lo largo del tiempo. Es momento de reconocer lo que hemos sido, lo que hemos hecho y lo que haremos.
¡Celebremos con amor patrio el Bicentenario! ¡Nuestra patria lo merece!