Washington.- El presidente de Estados Unidos no lo elige el pueblo con su voto, lo hace un grupo selecto de 538 delegados escogidos por los partidos políticos llamado el Colegio Electoral. Personas que se comprometen a votar como lo indica la mayoría en cada Estado, aunque muchos no están en la obligación de hacerlo.
En el año 2000, Al Gore, a pesar de haber ganado el voto popular por cerca de 500,000 votos, perdió la elección contra George W. Bush, quien obtuvo la mayoría de los votos electorales y fue electo presidente.
Sin ir muy atrás, Hillary Clinton perdió en el 2016 a pesar de haber ganado el voto popular contra Donald Trump por más de tres millones de votos.
El voto popular cuenta solo para elegir a los delegados electorales en cada Estado. Así entonces, los más de 90 millones de estadounidenses que ya han votado de forma anticipada y los cerca de 200 millones que lo podrían hacer este 3 de noviembre, votarán en realidad por delegados electorales que elegirán por ellos el próximo presidente.
De un total de 538 votos electorales que están en juego en los 50 estados, la cifra mágica para ganar la presidencia es 270 votos.
El primer candidato que llegue a este número es el que llega a la Casa Blanca, independientemente de lo que pase con el voto popular.
El número de delegados electorales de cada Estado es asignado proporcionalmente a su población. Así entonces, los estados de California, Nueva York, Texas y Pensilvania que tienen poblaciones más grandes son los que tienen más número de delegados.
Los delegados electorales son electos cada cuatro años por los partidos políticos en sus estados. Normalmente se hace durante las convenciones de cada partido y los procesos de selección varían en cada Estado. Usualmente, estas personas son legisladores estatales, líderes de los partidos y donantes.
Lo particular en este sistema electoral es que el candidato presidencial que gane el voto popular en cada Estado gana la totalidad de los delegados electorales de ese territorio.
Así entonces, si en California un candidato presidencial gana el voto popular por dos millones de votos, la totalidad los votos electorales/delegados (el caso de California son 55) van para ese candidato. La diferencia en el voto popular puede ser de tan solo un 0,1% o 537 votos como pasó en la Florida en el 2000 y el ganador se lleva todo, el perdedor se queda sin ningún voto electoral, así millones de personas hayan votado por él o ella.
Esta regla se aplica en 48 de los 50 estados, a excepción de Maine y Nebraska donde la repartición de los votos electorales/delegados se hace en proporción al voto popular de cada candidato.