Miguel Osmundo Mejía Erazo*
Un día caminaba por un centro comercial, llevaba bajo el brazo un ejemplar de Diario LA TRIBUNA, una señora ya de la tercera edad me preguntó si cargaba el periódico Libertador, no le dije y responde la dama, “bueno es que todos los demás periódicos son unos vendidos” y justamente ese día salió publicado un artículo mío y le dije a la señora; cargo este diario primero porque es el mejor y segundo porque yo escribo aquí y le enseñé mi foto, lo siento, usted tiene derecho a pensar así pero no comparto su opinión, al final mejor opté por retirarme porque en sus palabras expresaba mucha amargura , sentí lástima por ella y por todas las personas que dicen todo anda mal, critican a todo mundo y parecen vivir alejados de la realidad, en un mundo de negativismo por todo y hacia todo, quieren que la sociedad sea como ellos o ellas piensan y sienten porque la suya es única verdad, los demás estamos equivocados.
Amargura, resentimientos, obcecación, fanatismos, negativismo, las controversias sin fundamento no son buenas compañeras, no se trata de aceptar todo y no reclamar nada, hay que tener y sostener nuestros propios criterios y luchar por nuestros ideales, se trata de ser tolerante, respetar las ideas de los demás, aunque no se compartan, vivimos en un mundo lleno de problemas que afectan a las personas psicológicamente, es realidad que desde junio del 2009 la sociedad hondureña se encuentra polarizada, más ahora con este encierro obligado pero necesario, la gente anda nerviosa, estresada, con miedo con justificada razón y son las redes sociales el desahogo con una mescolanza de expresiones denigrantes, vulgaridades, insultos, son pocos los buenos consejos o interesantes reflexiones. Tengo amigos con ideas completamente diferentes pero nos respetamos uno al otro y no confundimos la amistad o las cualidades de cada quien con las ideas y sentimientos encontrados. En la actualidad hay que cuidar nuestras emociones porque dicen los expertos que nuestro estado de ánimo tiene relación directa con las defensas de nuestro cuerpo frente a cualquier enfermedad o pandemia.
El comportamiento humano tiene que ver con la calidad de vida que es un concepto que va más allá de lo físico pues implica valores y actitudes mentales. Muchos han intentado definir, explicar y analizar lo que verdaderamente hace feliz al hombre, porque el sentido de la felicidad se diferencia en cada persona, se vuelve diferente en cada etapa y en cada momento de la vida. Un juguete, viajes, amor, juventud eterna, dinero, poder es lo que el hombre ha perseguido para sentirse feliz. Pero esta falsa felicidad es solo un instante fugaz que a veces justifica nuestra propia existencia, la calidad de vida es parecida a la felicidad pero es más duradera cuyo logro depende de cada uno, para los cristianos solo la presencia de Dios en sus vidas los hace completamente feliz. La calidad de vida es un estado positivo desde todos los puntos de vista, es estar en plenitud, poder funcionar al cien por ciento. La salud no es algo cuantificable, es un estado de equilibrio entre el hombre y su medio ambiente, considerando al hombre como un ser psico-bio-social y paralelamente al equilibrio con el medio, el cuerpo y la mente.
Es natural que todos deseamos contar con un estilo de vida saludable sobre todo vivir nuestros años sin perder nuestra paz, la felicidad que tanto deseamos y que no depende de las riquezas, influye mucho nuestro actuar, por ejemplo debemos aprender a hablar o callar oportunamente, estos preceptos bíblicos pueden servirle “ Aun el necio, cuando calla, es contado por sabio; el que cierra sus labios es entendido” (Proverbios 17: 28), a veces entramos en discusiones innecesarias que pueden provocar agresiones físicas y hasta muertes. A los jóvenes, “acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos y lleguen los años de los cuales digas: no tengo en ellos contentamiento”, (Eclesiastés 12: 1). Los jóvenes aprovechen sus tiempos mozos que pronto pasan y más tarde que temprano entrarán al círculo de la tercera edad, muchos piensan que siempre serán jóvenes. Una de las cosas para la cuales no nos instruyen en el colegio ni en la universidad, es cómo prepararnos para enfrentar la vejez en una sociedad donde nos consideran una carga tanto para la familia como para el Estado.
*Profesor y Periodista
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