¿ZEDES equivalente a desarrollo nacional?

Noé Pineda Portillo
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Son muchos compatriotas los que condenan y siguen condenando, la ingenua idea de nuestros gobernantes, incluyendo el actual, en creer de manera fácil, que entregando, parte o todo el territorio nacional, van a desarrollar el país. Esa inocencia viene reflejada desde el siglo antepasado (siglo XIX). ¡Púchica! (como hablamos los catrachos). Ya vamos para tres siglos de historia y no aprendemos la lección. Lo peor es, cargada de corrupción. Pero con la expresión “por el bien de la patria”, lo cual podríamos tomarlo también como verdadero cinismo, creen convencer a un pueblo humilde y aguantador como Honduras. A la corta o a la larga, no lo van a lograr.

La Constitución Política es muy clara. “La soberanía corresponde al pueblo del cual emanan todos los poderes del Estado que se ejercen por representación. La suplantación de la soberanía popular y la suplantación de los poderes constituidos se tipifican como delitos de traición a la patria. La responsabilidad en estos casos es imprescriptible y podrá ser deducida de oficio o a petición de cualquier ciudadano”.

Lástima grande que los hondureños todavía parece no reaccionamos de la esclavitud colonialista y seguiremos subyugados “hasta que San Juan baje el dedo”. Solo porque en Hong Kong y en Inglaterra ensayaron las tal ciudad modelo, piensan que en Honduras también puede funcionar, cuando son realidades distintas, aquellos son países en pleno desarrollo, mientras nosotros, países tercermundistas, ingenuos y con mucho por hacer. El genio de esta “noble idea” es el señor Paul Romer, profesor de la Escuela de Negocios en la Universidad de Nueva York que aboga por estas ciudades como islas de crecimiento rápido. Una gran solución para el gran desempleo en nuestro país.

La candente Ley de Zonas de Empleo y Desarrollo Económico (ZEDE) suplantó a la Ley de Regiones Especiales para el Desarrollo (RED), tras haber sido declarada inconstitucional en octubre de 2012; y posteriormente haber suscitado la defenestración de la Corte de lo Constitucional (dirigido en aquel entonces por el actual Presidente de la República Juan Orlando Hernández), ratificando de esta forma la ausencia de la independencia de poderes en Honduras.

Según la ley y la crítica opositora, las ciudades modelo, la primera ya instalada en Roatán, Islas de la Bahía, se establece que son grandes empresas las propietarias de las ciudades. Por tener amplios poderes de administración violan la soberanía nacional, siendo lo ampliamente delicado del asunto. Dicha idea parte de foros neoliberales en Estados Unidos.

En un artículo reciente del investigador jurisconsulto José María Castellanos, hace ver que ha sido un largo camino desde nuestra llamada independencia política que se ha venido desenvolviendo de nuestros malos convenios de entrega de soberanía nacional, pero la historia nacional no la entendemos y los símbolos patrios los tiramos por la borda, no le damos valor que deben tener. Por Dios, es tiempo que rectifiquemos. Errare humanum est (errar es de humanos), pero rectificar es de sabios.