Abuelo no quiere morir sin antes estrechar los brazos de su nieto Carlos Pavón Plummer

DANLÍ, El Paraíso. Abuelo Cristóbal Fidencio Flores Pavón, de 94 años, pide a su nieto Calos Pavón Plummer y su hija Blanca Nieves Pavón, estrechar sus brazos antes de morir.

En una pequeña cama, en su vivienda de adobe y en la oscuridad de sus ojos, pasa los días desde hace varios años don Cristóbal, quien es abuelo del ídolo del fútbol hondureño Pavón Plummer, apodado en México, la “Sombra Voladora”.

En la comunidad de El Zapotillal, en el municipio de Teupasenti, vive sus últimos años de vida don Cristóbal Fidencio Flores Pavón, de 94 años, quien solicitó a sus vecinos, se le contribuyera con una silla de ruedas y una cama confortable para sus débiles huesos.

Entre las historias de vida relató que un mal entendido y el pasar de los años, lo alejó de su hija Blanca Nieves y su nieto Carlos Pavón.

«Fue que de mi maleta me robaron todo y allí tenía anotado el número de Carlitos, lo llevaban molestándolo y por eso él no volvió a responderme, su madre Blanca, que es mi hija, se fue a los Estados Unidos y desde hace muchos años no sé de ella, solo quiero saber si está viva o no, solo quiero abrazar mi familia antes de morir, estos huesos ya no aguantan más y pues solo necesito una silla para que me saquen al solar, una cama y saber de mi familia, mi hija la que me cuida es pobre y no me puede dar lo que ocupo».

Las familias de El Zapotillal, Teupasenti, están dejando la zona por el mal estado de la carretera, no tienen energía, no hay servicio telefónico y el café ya no es rentable.

Don Cristóbal afirma que tuvo 12 hijos y que con su oficio de carpintero puedo ayudarles mínimamente, una fractura en su cadera lo mantiene postrado en una cama, pero lúcido para encantar a su hija y nieta con sus historias y vagos recuerdos de su juventud.

María Candelaria Flores, de 65 años de edad, se hizo responsable de él, hace 3 años. «Mi padre vivía en Guaimaca con otra hermana, pero ella cayó enferma de un problema en sus huesos, yo no me crie con mi padre, estuve 25 años sin verlo, pero me dio la vida y debo responderle como hija.

Nosotros si tenemos necesidad económica, pero como pobres podemos vivir, pero lo que sí deseamos es saber si mi hermana Blanca está viva y por eso pedimos a mi sobrino Carlos Pavón, que nos ponga en contacto con ella, yo desde que Carlos tenía 5 años no lo volví a ver, la única intención de nosotros es que nos ponga en contacto con mi hermana».

«Mi padre no mira ya y no puede caminar, me hago responsable de sus alimentos, aseo, cuidados en general, con los alimentos es un poco difícil, pues debo darle cositas especiales y esta comunidad tan distante y de difícil acceso es complicado buscar lo que él requiere y por eso algunas veces no come bien».

Unas 20 viviendas conforman la comunidad de El Zapotillal, Teupasenti, donde vive el abuelo de Carlos Pavón y su tía María; el mal estado de la carretera y la poca rentabilidad que deja el cultivo del café, no hay energía eléctrica y tampoco señal de celular, son las razones que han obligado a que algunas familias emigren y busquen otra forma de sustento, por lo que poco a poco la pequeña comunidad se va quedando en el olvido de las familias y de las autoridades municipales.