ESTAMOS EN OTOÑO

LA gran mayoría de nuestros profesores de todos los niveles escolares, se hallan como imposibilitados para identificar las cuatro estaciones del año en países tropicales como el nuestro. Y cuando tratan de aclararles el problema a sus alumnos, caen en tremendas confusiones. Por regla general sólo hablan de invierno y de verano. Dicen que cuando llueve “es invierno”, y que cuando deja de llover “es verano”.

El problema inicial lo introdujeron los primeros conquistadores y colonizadores españoles cuando llegaron a estas tierras. Ellos expresaron y escribieron enfáticamente que en países como Honduras sólo había dos estaciones: la lluviosa y la seca. Pero aquellos personajes, aun cuando vinieran de Europa, nada sabían de los tecnicismos geográficos para explicar el fenómeno nuestro que se diferencia de los países nórdicos, en donde las cuatro estaciones anuales están claramente delimitadas, y en consecuencia diferenciadas.

Para comprender a fondo el fenómeno sirve de muy poco observar los paisajes de los países tropicales. Lo que importa en realidad es informarse acerca del movimiento elíptico del planeta y de su eje, en relación con el sol. Los rayos solares llegan con intensidad diferenciada según se trate del hemisferio norte, o bien del hemisferio sur. En Honduras, por ejemplo, los rayos solares son más intensos, o directos, a inicios del mes de junio, que es cuando comienza la temporada veraniega. Pero justamente es una de las épocas más lluviosas y productivas. Los campesinos siembran sus “milpas de primera” en mayo y junio y, parejamente, sus hermosos arrozales. Así que el verano hondureño es, por norma general, altamente lluvioso.

La segunda época lluviosa en países como Honduras es la del otoño, que comienza en la penúltima semana de septiembre. Ahora mismo estamos en otoño. Lo normal es que, durante la presente estación, las hojas de todos los árboles se tornen color amarillento. Sin embargo, no siempre funciona de esa forma. Pues en Honduras algunos tipos de árboles botan sus hojas secas, y otros siguen verdes, en tanto que en otoño vuelven a caer aguaceros monumentales, con el agravante que en la zona caribeña abundan los huracanes y las tormentas tropicales a veces con terribles consecuencias colaterales para la producción y la infraestructura nacionales.

Una situación que es pareja en el otoño de cualquier parte del mundo, es que la temperatura comienza a disminuir. Las vaguadas y los frentes fríos son comunes en esta época del año. Los campesinos centroamericanos siembran sus “milpas de postrera” acompañadas de frijolares que se pegan muy bien por estos días, a menos que las tormentas tropicales mencionadas arruinen las cosechas.

El otoño suele producir los paisajes más hermosos en los países del hemisferio boreal. No es casual que los pintores impresionistas franceses (que fueron desdeñados en un comienzo) estén asociados a los paisajes amarillentos y a la variación de los colores fugaces en el curso de cada día, relacionados con la atmósfera otoñal. En nuestro país se perciben también esos matices, pero muy levemente.

Aunque ya hemos enfocado en otras oportunidades algunos factores relacionados sobre todo con la primavera, es saludable subrayar, para combatir la ignorancia masiva persistente, que en Honduras se registran cuatro estaciones. Las dos estaciones lluviosas son el verano y el otoño. Y las dos estaciones secas son el invierno y la primavera. El invierno comienza en las últimas semanas del mes de diciembre, suele ser más o menos frío y casi nunca llueve, cuando menos en el interior del país, en tanto que, en la zona costera, se desprenden algunos aguaceros ocasionales. Recapitulando, en Honduras el verano es lluvioso y cálido, y el invierno es seco y tímidamente frío. Desde luego que en las regiones nórdicas los inviernos son muy fríos, y por consiguiente cae mucha nieve en esos países que precisamente se aproximan a las coordenadas del polo norte.