Septiembre

Por: Carolina Alduvín

Este mes 15 países en el mundo celebran su independencia, 8 de ellos en Latinoamérica, los 5 centroamericanos, México, Chile y Brasil. Las tradicionales celebraciones están sujetas a las decisiones que tomen los respectivos gobiernos; en Honduras y el resto de Centroamérica, la suspensión de los desfiles es indiscutible, dado que los protagonistas son estudiantes y, ellos no han asistido a sus centros educativos desde hace 6 meses, se han extrañado los ruidosos ensayos en lugares aledaños a los planteles, tampoco se encargaron uniformes de gala y los trajes especiales para la ocasión. No se acostumbran mayores festejos populares y, es lógico que las recepciones oficiales se encuentren igualmente en suspenso.

En México, cuyo manejo de la pandemia ha sido menos eficiente que el nuestro, la situación cambia; allá desfilan el día 16 las unidades militares y, de noche en la víspera se da el “Grito de Independencia” frente al balcón principal del palacio presidencial, acto que se replica en todas las plazas municipales a lo largo y ancho del país. Al implicar aglomeraciones, la celebración está en debate, el sistema federal otorga facultad a cada estado para decidir autónomamente. En la capital, el presidente insiste en convocar a la noche mexicana, haciendo caso omiso a las recomendaciones de las demostradamente incapaces autoridades sanitarias; mientras, los grupos de oposición instan a la población a dejar al mandatario solo. Esto se ha hecho antes y jamás ha funcionado… Lo que de seguro no faltará: una fastuosa recepción oficial intramuros.

En Chile, la publicidad comercial no descarta la instalación de los centros de entretenimiento llamados “ramadas” o fondas, en los que se mezcla música y baile de su folklore nacional con platos y tragos típicos. En las actividades oficiales, las autoridades concurren a un Te Deum ecuménico y a una Ópera de Gala el día 18, al día siguiente hay desfile militar. Estos dos días feriados obligatorios, suelen prolongarse cuando caen en fin de semana.

Brasil, por su parte, conmemora su independencia de la monarquía portuguesa el día 7. En tal fecha de 1822, el príncipe Pedro, hijo del rey de Portugal, arrancó el símbolo nacional de su uniforme, luchó contra las tropas de la metrópolis y las obligó a salir; en 1823 se proclamó primer emperador, gobernando hasta 1831. Ellos celebran en la capital Brasilia con desfiles de carrozas decoradas, junto con personal militar. En 1889, Brasil eliminó a su monarquía y se convirtió en República, conservando la festividad en septiembre.

Septiembre también, pauta la ley, es el mes en que debe presentarse la convocatoria a elecciones; el Congreso Nacional, ha seguido legislando de manera virtual y ha prestado énfasis a un nuevo proyecto de Ley Electoral, que siguen en discusión y afinando detalles. A escasos días para la convocatoria, se teme que ésta se hará con la ley vigente, en caso de que los diputados no aprueben en tiempo y forma la nueva.

Esta incluye novedades como lector de huellas en las mesas, nueva transmisión de resultados (lo que sea que quiera decir), mesas integradas por partidos mayoritarios, clausura de partidos que no obtengan al menos un diputado, precio por cada voto, permite alianzas entre movimientos durante la elección primaria, nueva elección de diputados al Parlamento Centroamericano, paridad y alternancia de hombres y mujeres en las planillas (más no en los cargos) y, conocimiento de impugnaciones por el Tribunal de Justicia Electoral sin opción a la Corte Suprema de Justicia.

Han quedado por fuera asuntos como la reelección presidencial, la segunda vuelta, la reducción en el número de diputados, el límite al número de ocasiones en que la misma persona puede ser elegida como diputado o alcalde, el financiamiento de las primarias dentro de cada partido político, el voto de los hondureños en el extranjero por medio del correo, la ciudadanización de las mesas de votación, la selección de los diputados por distrito y el voto electrónico.

En pocas palabras, lo importante y novedoso ha quedado relegado, como de costumbre. O sea, en materia electoral, cabe esperar tan sólo más de lo mismo. Inscrito, por unanimidad en el CNE el Partido Salvador de Honduras, veremos cómo le va esta vez sin aliarse con los refundidores.