Rafael Jerez Moreno
Twitter: @RafaJerezHn
Ciudadanización de las mesas, un juego de palabras que comúnmente utilizamos para referirnos a la exclusión formal de los partidos políticos en la recepción y conteo de los votos durante las elecciones. Pero no debemos circunscribirnos al día de la jornada electoral para pedir esa ciudadanización, ciudadanicemos las mesas donde se toman las decisiones primero, porque ni ahí tenemos suficientes representantes.
Parece que la crisis sanitaria va quedando atrás, quizás no en los hospitales, ni en la realidad económica o en la situación que atraviesan aquellos que perdieron a sus seres queridos, pero sí en la mente del político al que le interesa más andar en campaña electoral que cumpliendo su deber funcionarial. A partir del domingo 13 de septiembre los partidos políticos se enjaularán en su mundo, la convocatoria a elecciones primarias abre las puertas para la organización interna de movimientos y el inicio de la competencia política partidaria.
Ir a elecciones no será suficiente para salvar completamente a nuestro sistema democrático, pero sí puede ser un punto de partida en el que podamos abrir caminos. Es comprensible la afirmación de que este no es tiempo para hablar de procesos electorales, pero, aunque no lo queramos entender, la política es todo lo que nos rodea, y por permitir que sigan gobernando los malos políticos es que tenemos al país en crisis permanente. Los que estamos del lado de los hechos y lo que dicta la ley reconocemos en la unidad el camino para alcanzar consensos mínimos y promover una agenda política real, pero no podemos enfrascarnos en que esa unidad sea solamente una alianza electoral y no una propuesta política. Si es así, lo que se conglomeró para las elecciones, se disolverá en la toma de decisiones.
La unidad no puede ser un concepto romántico y abstracto. Debemos aprender de los errores de proyectos opositores de otros países que se subieron en el barco de la unidad sin tener objetivos claros. Vencer a un partido político oficialista es un medio, pero no un fin. Es en este punto que debemos preguntarnos ¿quiénes son las personas y organizaciones políticas que realmente pueden contribuir a producir cambios en las instituciones democráticas?
Ni la crisis provocada por el COVID-19 terminará pronto, ni los problemas que el país sufría antes de la pandemia, pero este no es el momento de liderazgos que hagan política exclusivamente con base en los problemas que heredan. El que da un paso al frente es porque sabe a lo que se enfrenta. Este es tiempo de liderazgos que se posicionen como una opción de cambio para una nación que pide respuestas y no recuerdos. No permitamos que se diluya la fuerza que puso en jaque a los corruptos durante los últimos meses. Esta no fue política partidaria, fue ciudadana.