Taiwán en la ONU

Por: Nery Alexis Gaitán

Sigue la injusta exclusión de Taiwán de la ONU. Una vez más el pueblo taiwanés ha pedido a sus aliados diplomáticos que nuevamente alcen su voz para que Taiwán pueda obtener un escaño en esta organización mundial, instando a António Guterres, el Secretario General, para que de una vez por todas dé fin a la larga exclusión del país, amparados bajo el principio de inclusividad, destacado por la ONU.

Por eso nos extraña que la ONU no le brinde el trato humanista que los taiwaneses merecen. En la ONU deben prevalecer los principios que dignifiquen la condición humana; y uno de ellos debe ser la inclusión en todos los aspectos. El origen de esta exclusión se remonta a 1971, cuando Taiwán perdió su representación en la organización, y durante décadas ha enfrentado desafíos y aislamiento internacional.

El 75° período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas se inaugurará el 15 de septiembre en la sede de la ONU en Nueva York, con el debate general anual programado para tener lugar de forma virtual del 22 al 26 de septiembre y el 29 del mismo mes, en medio de la pandemia del coronavirus, COVID-19.

La campaña de este año para solicitar el ingreso de Taiwán al sistema de las Naciones Unidas está estrechamente vinculada al tema de la prevención del COVID-19, con la esperanza de que todo el mundo preste atención a los logros obtenidos por Taiwán en el control de la propagación de la pandemia. En el país no llegan a 500 casos y solo han muerto 7 personas.

Este año Taiwán tiene tres importantes llamamientos. 1. La ONU debe resolver de inmediato la difícil situación del país en que sus 23.5 millones de ciudadanos están excluidos del organismo. 2. La ONU no debe despojar al pueblo taiwanés y a sus medios informativos del derecho a visitar la sede o a participar de las actividades relacionadas del organismo. 3. La ONU debe asegurar el derecho de Taiwán a participar de manera justa y con dignidad en las reuniones, mecanismos y actividades encaminadas a materializar los Objetivos del Desarrollo Sostenible de la ONU. Taiwán está listo, dispuesto y capacitado para ser parte de estos esfuerzos.

Como ya se ha anotado, Taiwán ha enfrentado la pandemia con gran efectividad, sin interrumpir las actividades cotidianas. Asimismo, como es su característica, se ha dedicado a ayudar a diversos países distribuyendo material de bioseguridad, solo a finales de junio, ya había donado 25 millones de mascarillas quirúrgicas; 1.16 millones de mascarillas N95; 600,000 batas de aislamiento; 35,000 termómetros; y otros materiales médicos a más de 80 países y las donaciones millonarias han continuado.

Sin embargo, Taiwán, una de las democracias modelo del mundo y con una historia de éxito en la actual pandemia, continúa sin poder participar en el intercambio de experiencias e información con el sistema de la ONU. Y todo es debido a la política expansionista de China continental, que insta para que Taiwán no sea reconocido como un país independiente.

La ONU no puede seguir excluyendo al pueblo taiwanés. Además, debe reconocer todo el aporte que el país ha hecho para mejorar la calidad de vida en el planeta. En estos momentos de crisis, la valiosa ayuda taiwanesa se debería tomar en cuenta. Taiwán es un exitoso ejemplo de cómo se debe combatir la pandemia.

Nos parece que la ONU debe rectificar el trato dado a Taiwán y concederle el derecho que tiene a participar en la organización, como el pueblo culto, humanista y, sobre todo, como un país independiente que es, respondiendo así al clamor del pueblo taiwanés. La ONU debe honrar los principios que la rigen.

¡Por sus incontables méritos a favor de la vida, Taiwán debe participar en el 75° período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas!