“SERÁN MUCHOS…”

PROTEGER LO NACIONAL

OTRA vez, en el mes de la Patria, a falta de comportamiento cívico durante todo el año, surgen tontas ocurrencias. Alguien propuso corregir los musicalizados versos del Himno Nacional, tachando la “nieve” de la frase del “tu bandera es un lampo de cielo por un bloque de nieve cruzado”. O sea, como el clima que se sufre ahora con la deforestación y la quema despiadada de los bosques, es de un calor insoportable y nunca a nadie acá le ha caído encima de la cabeza un tan solo copito de nieve, ni durante los días más fríos del año –apenas escarcha–hay que proceder póstumamente no solo a despojar al poeta de su licencia literaria, sino además condenar la génesis de la musa que lo indujo a hablar en sentido figurado. Pero lo de hacer nevar en un infierno tropical sería pecado benigno. Lo imperdonable –como para imponerle insufrible castigo aplicando la pena más severa de cualesquiera de los dos códigos penales vigentes– es donde puso: “serán muchos Honduras tus muertos”.

Ya que, asómbrese usted, arguyen los ocurrentes que quieren darle vuelta de carnero a la poesía del himno, ello no es otra cosa que “apología a la violencia”. Y el delito agravado –el vate pescado in fraganti– allí donde puso: “por defender ese emblema divino, marcharemos, ¡oh Patria!, a la muerte”. ¿Hasta dónde puede llegar el absurdo? Lejos. Muy lejos. Desde antes que la superficialidad de las redes sociales y el vacuo bullicio de los chats, desintegrasen el proceso cognitivo de la sociedad, ya había desaparecido como costumbre el buen hábito de la lectura. Así que el analfabetismo moderno de los tiempos, no solo tolera absurdos, sino que los alienta. La estupidez se hace vírica, entre más exagerada o escandalosa sea. El pedacito que dice, “serán muchos Honduras tus muertos pero todos caerán con honor”, nada tiene que ver con la delincuencia de hoy, ni con sátiros que gozan de sus violentas fechorías. Alude a actos heroicos que cualquiera debiese estar dispuesto a tributar a su amada tierra. Se trata del regalo más sublime que hondureño alguno pueda obsequiar a su nación en momentos de peligro, en el dado caso que sea agredida. Bajo esos peregrinos criterios habría que modificar también el Himno a Morazán, donde salta otra vez la irritante nota fúnebre: “Lloran tu muerte los claros clarines y en tu profundo responso los mares”. En cierta ocasión una diputada, promotora del disparate, en su exposición de motivos refería que Guatemala hizo correcciones a su himno y “hoy ocupa el tercer lugar entre los himnos más hermosos del mundo”.

Quién sabe cuándo y dónde fue el concurso o qué virtuoso integró el jurado. Supimos que la revista “The Economist” sacó una lista de los himnos más bellos del mundo basada en cualidades especiales capaces de “acelerar el pulso, humedecer los ojos y tener ese algo inexplicable”. No figura ninguno de los himnos centroamericanos. Pero, retomando el tema que nos ocupa, el himno guatemalteco en su coro contiene la siguiente frase: “Libre al viento tu hermosa bandera, que a vencer o a morir llamará”. (Allí está la palabrota luctuosa: morir). Otro ejemplo el de Argentina, modificado para suprimir los duros ataques a España. Pero no le quitaron lo de los heroicos muertos: “Coronados de gloria vivamos, o juremos con gloria morir. O juremos con gloria morir. O juremos con gloria morir”. El coro del himno de Paraguay: “Paraguayos, ¡República o muerte!”. El de Colombia: “Y escombros de la muerte desprecian su virtud”. El de México: “¡Guerra, guerra! Los patrios pendones. En las olas de sangre empapad”. “¡Un laurel para ti de victoria! ¡Un sepulcro para ellos de honor!”. El de Chile: “Sean ellos el grito de muerte que lancemos marchando a lidiar”. “O tu noble, glorioso estandarte, nos verá, combatiendo, caer”. Uruguay: “Orientales la Patria o la tumba”. “¡Libertad, o con gloria morir!”. (Fin de las citas). ¿Suficiente? La virtud –como decíamos ayer– no está en solo recitar estrofas de un himno o desentonar cantándolo sino en la dimensión de lo que cada cual haga por honrar la Patria. Son los testimonios del diario vivir. Sí, con hechos y conducta se enaltece la memoria de nuestros ilustres antepasados. Nadie se llame a engaño que mutilaciones cosméticas, lindando con el absurdo, servirán para cambiar las malas actitudes.