Balzac y el realismo

Por: Carlos Gilberto Sandoval

Honoré de Balzac nació el 20 de mayo de 1799 en la ciudad de Tours, Francia.

Es el eximio creador del realismo literario; término discutido y polémico. El realismo es considerado realista a la verosimilitud manifestada como probable, creíble, según las circunstancias de lo que podría acontecer.

Decía Aristóteles “no corresponde al poeta decir lo que ha sucedido, sino lo que podría acontecer según la verosimilitud”. Cervantes expresó: “Uno puede escribir como poeta y otro como historiador; el poeta puede contar o cantar las cosas no como fueron, sino como deberían ser, y, el historiador las ha de escribir, no como deben ser, sino como fueron sin añadir ni quitar la verdad de cosa alguna”.

Honoré de Balzac escribió con gran realismo innumerables novelas, que posteriormente las conjuntó y clasificó en categorías sociales y tipos humanos, llamando a esta única categoría de novelas, “Comedia Humana”.

Inicialmente, después de haberse graduado de Licenciado en Derecho, carrera que casi no practicó, desatendiendo los consejos de su padre por gozar de liviandades de la vida en París; actitud que lo condujo al posterior fracaso en su profesión y en sus negocios, que le produjeron enormes deudas. Sin darse por vencido, se dedicó a escribir, de cuyo primer trabajo literario surge su novela “Los Chones”, pequeño relato histórico con el cual obtuvo un triunfo resonante. Vinieron después: “Fotografía del matrimonio” , “Piel de Zapa”, “Eugenia Grondett”, “Papá Goriot”, “El Lirio del Valle”, “la Casa de Notingan”, “Las Ilusiones Perdidas”, “Explendores y miserias de las cortesanas”, “La Prima Bette y el primo Pons”, que forman parte de “Los parientes pobres”, todos agrupados con el título de “Comedia Humana”, inspiradas en la gran obra latina “La Divina Comedia” de Dante.

Estas novelas hicieron exclamar al gran Víctor Hugo: “Todos los libros de Balzac no forman más que un solo libro, un libro vivo, luminoso, profundo; en él vemos ir y venir, andar y moverse con un no sé qué de turbador y de terrible mezclado con lo real, toda nuestra civilización contemporánea, un libro prodigioso que el poeta tituló Comedia y que hubiese podido titular Historia”.

A una amiga de la Condesa Visconti, también amiga de Balzac, lo describe así: “Al señor Honoré de Balzac no puede llamársele apuesto, porque es bajo de estatura, gordo, rechoncho y barrigudo; tiene los hombros anchos y es corpulento, la cabeza es grande, la nariz chata como si fuese de goma elástica; la boca muy bonita, pero casi sin dientes, los cabellos de un negro jade, lacios y con canas. Pero en sus ojos pardos hay un fuego, una expresión tan intensa que aun sin quererlo, una se ve obligada a admitir que hay pocos rostros tan atractivos y hermosos. Es bueno como el pan con las personas a las que quiere, pero terrible con los que no le gustan. Posee una voluntad de hierro y una gran energía. Une a la elegancia y a la nobleza del león la dulzura de un niño.

Después de un viaje a Kiev acompañado de su esposa la Condesa Hanska, muere tres meses más tarde en París el 18 de agosto de 1850.

En Balzac no hubo en sus novelas mitos feéricos ni supraterrestres, sino la verdad cotidiana de la vida.

“El presente ilumina el pasado y el futuro: ese devenir del tiempo a través de la historia humana temporal; laberinto de actos sucesivos a través de las horas, días, años, le hacen plenamente consciente de su existencia en el mundo, con una lógica ineludible.

(Algunos rasgos biográficos y literarios fueron obtenidos del libro “Grandes Biografías”, de la “Enciclopedia Británica-Brasileña” y del libro “Diccionario de Términos Literarios” de Ana María Plata Tascende).