LOS CUENTOS Y LAS INCAPACIDADES DEL IHSS

UN máximo de 27 días de incapacidad, dan en el Seguro Social, a los contagiados de coronavirus, siguiendo los protocolos establecidos. No ha habido forma –porque este macho es mi mula– que entiendan los geniales autores de las medidas que el coronavirus es una enfermedad distinta a todos los otros virus que han tratado. ¿Pueden asegurar los médicos que en 27 días todos los enfermos quedan totalmente restablecidos de su enfermedad? Sobre las denuncias publicadas por este rotativo uno de los voceros del IHSS explica que “se ha generado una confusión en la entrega de las incapacidades porque muchos afiliados creen que siguen con coronavirus porque los anticuerpos de IGG en las pruebas siguen saliendo positivos”. Ya estuvo pues. Después de cierto tiempo –según rezan los estándares internacionales– ya no pueden contagiar a otros. No podríamos asegurarlo pero, si así fuese, no estamos hablando si puedan o no contagiar a otras personas, sino si el paciente ya se ha recuperado totalmente de su padecimiento.

¿Garantizan, los doctores que ofrecen cátedra de cuando acaba el ciclo de contagio, que en 27 días todos los enfermos ya están curados? ¿Qué sus vidas no corren peligro y que quedaron como nuevos, habilitados a regresar a sus trabajos y no quedarse en sus casas, tomando medicamento, acabando de curarse? Pues a esos expertos les tenemos una noticia. No todos los pacientes reaccionan de igual manera al tratamiento. Muchos quedan con secuelas que les afectan hasta sus habilidades motrices. Así como unos evidencian síntomas y otros portan el virus asintomáticos, algunos pierden el sentido del olfato, el paladar; otros requieren tanques de oxígeno y muchos se mueren ya sea por complicación de enfermedades preexistentes o porque su organismo no resiste, su sistema inmunológico no responde y no desarrollan las defensas para aguantar la estocada. Otro funcionario del IHSS dizque aclara: “Hubo un error de la Secretaría del Trabajo al decir que el Seguro extendería las constancias para que los trabajadores vuelvan a sus puestos de trabajo cuando lo que esa institución extiende son incapacidades y de acuerdo a los dictámenes médicos”. Pues, fíjese que no es así. No es eso lo que sucede. Los médicos, no importa el estado del paciente, lo mandan de vuelta al trabajo pretextando que no pueden dar más de los días prefijados de incapacidad. Lamentamos las tibias posiciones adoptadas por las dirigencias empresariales y gremiales –apenas implorando que “regulen los protocolos de incapacidad”– como reacción a los múltiples reclamos.

Excusen –por si las moscas– nuestra impericia en el manejo de la ciencia y de los términos. En esta columna editorial nadie es experto, ni científico; calificativos que los periodistas ahora atribuyen a muchos que les ponen el micrófono enfrente. Aunque lo que hayan estudiado no sea precisamente el tipo de especialidad que los faculte a hablar con propiedad de las intríngulis de esta peste. Sin embargo, hay cosas que son de sentido común. No todos los pacientes tienen iguales períodos de recuperación. Más, si los estragos causados al organismo por el virus afectan los pulmones y otros órganos del cuerpo. Nos comentan que hay pacientes a quienes les dan de alta en los hospitales y regresan, en sillas de ruedas a terminar en sus casas la convalecencia. El jefe de Redacción de El País –solo a manera de ejemplo– ingresó grave al hospital. Estuvo alrededor de 37 días en alas de cucaracha. Gozando del esmerado cuidado médico y de enfermería en centros privados de asistencia. Luego fue trasladado al IHSS. No se ha reintegrado a sus labores. Desde el 21 de mayo que dejó el hospital, ha estado recuperándose en su vivienda –unos 90 días a la fecha– con terapias físicas de rehabilitación semanales. Sumados los días del hospital y los días que lleva en su casa convaleciente serían 127 días. Cien días más de los que el IHSS da incapacidad. Así que no nos vengan con cuentos de camino real. Como decíamos ayer. ¿Hasta dónde puede llegar la incapacidad, no nos referimos a la licencia que dan al empleado incapacitado para que no asista a trabajar, sino a la incompetencia de esas instituciones en resolver un problema?