Invertir en Honduras es lo que debió hacer el gobierno

EEH ODS ENEE CREE y demás juntas e inventos del sector energético

Por: David Salomón Amador
MBA – Sector Bancario y Financiero
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El 11 de marzo de 2020, el gobierno de Honduras por medio de cadena nacional anunciaba los primeros dos casos del covid-19, a partir de allí, tanto sector gubernamental como privado comenzaron a tomar medidas relacionadas a bioseguridad, respecto a la pandemia, y desde el momento que se comenzó la cuarentena, el 15 de marzo, hemos estado por más de 120 días encerrados, mismos en los cuales hemos visto la improvisación de quienes están al frente del gobierno central, y lo que es más preocupante es que muchos de ellos pasan en medios televisivos, prensa escrita o radial, diciendo que debemos invertir en Honduras, que debemos trabajar juntos todos los hondureños, pero no nos han dado el ejemplo con la compra de contenedores a una empresa en Turquía, llamados hospitales móviles, porque eso es lo que son, contenedores, hasta hoy nadie sabe a ciencia cierta cuál es la empresa o quién la representa, y lo más grave es que se habla de demandas, cuando no hubo ni siquiera contrato escrito y fi rmado donde pueda determinarse alguna culpabilidad en caso de incumplimiento, muchas compras internacionales funcionan por medio de órdenes de compra, otras formas de aseguramiento de compras es el uso de un instrumento bancario llamado carta de crédito, cuando el comprador hace un pedido y asegura mediante el sistema fi nanciero internacional la compra con el vendedor y la recepción de los documentos de la adquisición, al usar los sistemas financieros internacionales, tanto comprador como vendedor se aseguran que la transacción sea real, y una vez se ha realizado ese aseguramiento se envían los documentos que garantizan la compra mediante las facturas o documentos denominados Bill of lading (traducido literalmente, Guía de carga), que por cierto es usado por todos los sistemas internacionales donde hay codificaciones vía escáner para verificar la factura, el container, (el contenido) de lo que se envía, las especificaciones del producto, etc.; pues bien, cuando las personas de Invest-H mostraron las facturas días después de la llegada de los contenedores, ya dejaba de por sí la ventana abierta, del porqué el atraso de las facturas, jamás llegará el producto primero que la factura, aun las compras por internet pueden emitir facturas para imprimir previo a que el producto llegue, así que pues, allí quedará mucha tela que cortar al MP.

Pues bien, se compraron los contenedores por un valor aproximado de $51.09 millones de dólares, entonces si se quería invertir esa cantidad por qué no se hizo con empresas hondureñas, mano de obra hondureña, y lo que es más importante, dejar un legado de construcción en medio de la pandemia, lo que se tienen son contenedores que tienen vida útil, que podrán en algún momento comenzar su período de deterioro, y sino algún amigo ingeniero me dará la razón, el concreto del Hospital Mario Catarino sigue en pie, el concreto del Hospital Escuela sigue en pie, y lo que más me llama la atención es la construcción en la zona de Olanchito, de una sala covid-19, donde se invirtió Lps. 2.5 millones, valores que dejarán un legado a la ciudad de Olanchito, y que se crearon fuentes de trabajo mientras se construyó, y que dará fuentes de empleo a quienes atiendan las 84 camas que tendrá disponible dicha sala, eso es de hondureños, invertir sabiamente con inteligencia, comprando material en Honduras, usando manos hondureñas, eso se llama hacer PATRIA.

Haciendo matemáticas simples, usando un valor de referencia de compra del día de hoy Lps. 24,8153 por un dólar, nos da un total de Lps. 1,267,813,677.00 millones de lempiras, considerando una sala covid-19 al valor de la ciudad de Olanchito, pues se hubieran construido 507 salas, que considerando una media de 75 camas, tendríamos 38,034 camas disponibles para atender a nivel nacional, es decir que se hubieran podido construir 28 salas por cada uno de los 18 departamentos que tenemos en el país, dichos valores hubieran sido invertidos en Honduras y reinvertidos en Honduras al comprar materiales, camas, accesorios, tanques de oxígeno, contratación de mano de obra indirecta, mano de obra directa, contratación de nuevos médicos, enfermeras, personal administrativo, y se hubiera cumplido lo que alguien dijo acerca de 95 salas en marzo, o quizás hubiera sido bueno reinvertir en los hospitales actuales y fortalecerlos de manera integral, y así quedarían obras para poder contener la pandemia, que no terminará hasta cuando haya vacuna. Eso se hubiera llamado invertir en Honduras.