Rincones bohemios que se recuerdan …

Hola mis amables y files lectores donde se encuentren. Nuevamente con ustedes para transportarlos a ese ayer que quizá fue mejor.

Bares, cantinas, centros nocturnos y restaurantes en la vieja capital hondureña. Aquellos sitios que arroparon con su propio encanto y ambiente a los parroquianos que gustaban de libar, comer, cantar, declamar y escribir poemas para sus amores, a la vida, a la patria.

Tuvieron en sus bancas, sillas, mesas, sentados o de pie, a los bardos de los primeros años del siglo pasado y de donde salieron hermosas poesías que-aunque los jóvenes de hoy poco leen- están ahí para ser admiradas.

Algunos de esta porta liras – con sus excepciones- inspirados bajo los efectos del licor, parieron para la eternidad sus consagrados poemas y pensamientos. Los Froylán Turcios, Luis Andrés Zúñiga, Rafael Heliodoro Valle, el bardo Juan Ramón Molina, Cornelio Rojas Aguiluz, Alejandro Castro, Oscar A. Flores, Clementina Suarez, Angelita Valle y compañía.

Ciertos de estos intelectuales murieron tempranamente, frustrados y en la pobreza. Para que vean desde cuándo, ni a los gobiernos ni a la empresa privada les ha interesado el arte y la cultura de este pueblo.

Legendario mercado Mama Chepa. En su parte alta funcionó un salón de baile, frecuentado los fines de semana.

LUGARES

Un lugar de mucho “caché” de esos años fue “EL Chico Club”, en donde se daban las reuniones de alto nivel de la sociedad tegucigalpense. Citas de mandatarios y diplomáticos de todas las naciones. Hoy convertido en un restaurante popular.

“El Bosque” de Tacho Valle contiguo al antiguo Palacio del Distrito Central. “El New Bar” que funcionó primero frente a la antigua Tipografía Nacional, hoy Biblioteca Nacional.

Luego lo compra un empleado, Valentín “Tito” Aguacate y lo traslada al lugar en donde todos conocen y ha funcionado por muchos años. En la periferia de la ciudad también existieron sitios para los bohemios como en el barrio Buenos Aires. Aquí, Juan Pino tenía sus billares del mismo nombre y vendía el famoso “pericón”.

No se precisa si antes o después, el señor Pino tuvo la cantina “Mi casa” en el barrio Abajo. Otro : “La India” .en el viejo edificio de Los Corredores frente a la Plaza Central. Este vetusto inmueble fue arrasado por un voraz incendio en 1965. Los rumores corrieron que había sido a propósito.

Era famoso porque aquí se llevaban muchos de los bardos bohemios que mencionamos al comienzo. Muchos no olvidan “Las Camelias”, ahí por el parque Herrera y que también hizo famoso al legendario “pericón”.

Esta fue derribada por orden judicial en un controversial caso entre los propietarios y el Instituto Hondureño de Antropología e Historia de entonces. Después, esquina opuesta a “Las Camelias” funcionó “El Zanzibar”.

Pasaje de un ayer. “El barco”. Entre la cuesta de los barrios Morazán y el llamado “Los Jucos”.

OTROS

Se comenta que “La Múcura” en el barrio Guanacaste era bien concurrido. “El bar del negro Williams” en barrio La Hoya cerca del llamado “Malecón”. Tenía una gran clientela por la simpatía y el buen servicio que brindaba su propietario. Aunado a la diversidad de tragos que preparaba a base del mero aguardiente Yuscarán.

Allá en el barrio Abajo estaba “El Internacional” frente a Aplanchaduría Akron. Cerca, el “Bar de pelleja” que el nombre deriva porque daba como boca, sopa de frijoles con pelleja. All fallecer, su hija lo queda atendiendo desde entonces.

En lo que ahora se ve como mercado Los Dolores, en uno de sus callejones quedaba “El Oasis” que cerraba hasta altas horas de la madrugada. Se daban cita muchos locutores de radios cercanas y empleados de canal 5 quienes, al cerrar audición a las doce de la noche, ahí armaban las tertulias.

Cervecitas heladas a 50 centavos y con boca de espaguetis o tacos grandes. Muchos de los meseros que servían en los eventos de hoteles, aquí llegaban a desayunar y libar.

En calle Real de Comayagüela se encontraba “Bar Panamericano “que atendía “el negro” Newton sirviendo cocteles de curiles. Algunos de estos rinconcitos que vendían guaro, “calambres”, “coroneles”, “calambres” etc, se diferenciaban de las cafeterias porque estos no vendían tragos fuertes.

Como el “Viena” en Calle La Fuente que daban unas exquisitas bocas de embutidos como jamón, mortadela, copetines y salami.

“El Panamericano”. Aquí quedaba en Calle Real de Comayagüela.

MAS

Frente al parque Valle, funcionó por mucho tiempo “La cantina Valle”. También a un poniente, “Los amigos de Villela” que sigue funcionando a unos metros adelante pero ya en la avenida Máximo Jerez.

Después, en el mismo galerón funcionó el night club “Black and White” siendo la mayoría de su clientela de la raza de color. Los domingos eran las grandes tardeadas bailando en un vetusto y riesgoso piso de tablas de este viejo inmueble que con el tiempo fue derribado por insalubre. Hoy aquí un estacionamiento.

La ciudad contaba además con restaurantes donde se servían especialidades de la cocina nacional e internacional. En el Hotel Mac Arthur de don Francisco y Mangui López, frente al Pálace, se servían espaguetis o llamados macarrones semisecos, con frijoles fritos, carne de res, mantequilla, queso seco, una ala de pollo, aguacate y ensalada de repollo, lechuga y tomate.

Otro famoso, pero en barrio Morazán, cercano al barrio llamado “Los jucos”, se encontraba “El barco” que tiene una musical anécdota. Fue aquí que de madrugada y de “goma” fue llevado el extinto artista mexicano José José.

Por ello, no se pudo presentar una noche anterior en el hotel Honduras Maya y llegó a “quitársela” aquí con el aguardiente nacional.

Al calor de estos, terminó cantando en la rockola con los parroquianos (sorprendidos) sus éxitos de entonces, “El triste” y “La nave del olvido”. Historia que ya te hemos contado con detalles.

Otros recuerdan haber bailado en el legendario mercado Mama Chepa en donde funcionó un salón de baile que era visitado los fines de semana.

Hotel MacArthur. En sus antiguas instalaciones.

Y…

Y para que sigan en nostalgias, en futuras ediciones les contaremos de otros que quedan en el tintero. Por hoy hasta aquí. Hemos dejado otra HUELLA histórica de esos rinconcitos de los bohemios de un ayer.

Que Dios nos cuide y bendiga a todos.

(Comentarios y más a mi correo: [email protected].)

Pasado y presente. Aquí funcionaron varios lugares de diversión, frente parque Valle. Hoy un estacionamiento.
”El Oasis” .Aquí operó en un callejón del antiguo mercado Los Dolores.
”Chico Club”. En un ayer. Hoy un popular restaurante bar.