Por: Carlos Medrano
Periodista
La pérdida de 250 mil pruebas de Reacción de Cadena de la Polimerasa (PCR), procedentes de Corea del Sur, para detectar con certeza el contagio o no del COVID-19, debería ser castigado con todo el peso de la ley, porque esto representa un crimen en contra del pueblo hondureño.
La Fiscalía debe, a la brevedad posible, iniciar una investigación para castigar a quien, por negligencia, por incapacidad, por abulia o por corrupción, perdió estas vitales pruebas médicas y meterlo preso sin contemplaciones.
Este nuevo capítulo que suma a los hospitales móviles y mascarillas sobrevaloradas, entre otros escándalos, es un hecho que “nos da pena” como seres humanos, como hondureños, nos “avergüenza” y nos provoca un sentimiento de impotencia.
La pandemia COVID-19 ha desnudado lo peor de la administración pública, ya que ha implicado la pérdida humana de cientos de hondureños, muchos decesos que pudieron ser evitados si los funcionarios públicos encargados hubiesen sido diligentes en el ejercicio de sus funciones.
Es inadmisible, inaudito, inconcebible, que, en el marco de esta emergencia nacional, se cometan errores tan vitales en contra de la vida de los hondureños, por eso deberá haber un ejemplar castigo para los corruptos e incapaces que dejaron perder estas pruebas PCR.
No debería ser tan difícil dar con el negligente, desde que se adquirieron dichos productos, revisar la cadena de custodio desde que salió el dispositivo de Corea del Sur, si se adquirieron correctamente dichas pruebas conforme a las especificaciones requeridas, revisar la bitácora de la temperatura en que venían las pruebas y de las instrucciones que se establecieron al aterrizar dichas pruebas.
Ahora es que Inversión Estratégica de Honduras (Invest-H) realizó tardíamente el trámite de desaduanaje de las 250,000 pruebas, adquiridas por $1.9 millones a la empresa Bionner y se embodegaron hasta deteriorarse y convertirse en un acto criminal.
Las pruebas debían mantenerse a una temperatura de -20 grados centígrados para su conservación, Bionner remite sus productos en hielo seco, pero una vez entregadas dichas pruebas era responsabilidad del gobierno almacenarlas en un ambiente refrigerado conforme a las exigencias médicas del producto.
Aunque les parezca increíble, la Administración Aduanera de Honduras dio trámite de salida a las pruebas requeridas con urgencia por el pueblo, pero el agente aduanero designado por Invest-H se presentó hasta cuatro días después, a realizar el trámite para retirar el producto.
Lo más seguro, y si se comprueba que la transnacional DHL entregó las pruebas PCR a una temperatura de menos 20 grados centígrados, Honduras perdería Lps. 46 millones, pues no cabe ningún tipo de reclamo ante la evidente displicencia nacional.
Pero lo más grave no es el dinero perdido (aunque nos faltan esos recursos para atacar la pandemia), lo más delicado es que con esas pruebas se pudo detectar a tiempo qué persona estaba infectada para ser tratada medicamente y salvarle la vida.
Tribunal Superior de Cuentas, Ministerio Público, por Dios Santo, por honor, por decencia, hasta por pena, hagan algo en contra del o los funcionarios que no hicieron su trabajo correctamente, den un castigo ejemplificante para que estos, a quienes se les paga un salario del pueblo, no sean tan desgraciados y malagradecidos con el mismo pueblo.